El casco histórico no puede seguir a oscuras
El casco histórico de Villena, principal carta de presentación de nuestra ciudad, lleva años sufriendo una situación que ya no puede normalizarse

El casco histórico de Villena, principal carta de presentación de nuestra ciudad, lleva años sufriendo una situación que ya no puede normalizarse: cortes de luz prolongados que duran horas y afectan directamente a la vida diaria de sus vecinos. Frigoríficos y congeladores desconectados, alimentos que se estropean, comidas que se quedan a medias y una sensación constante de abandono.
Lo preocupante no es solo el problema técnico en sí, sino la respuesta institucional.
Los vecinos llevan años denunciando esta situación. Pagan sus impuestos como cualquier otro ciudadano y lo mínimo que merecen es ser escuchados y tomados en serio. Cuando desde el Ayuntamiento se transmiten mensajes que minimizan o cuestionan estas quejas, el malestar aumenta, porque se sienten desatendidos e incomprendidos.
Mientras tanto, el estado general del entorno del casco histórico refleja una evidente falta de mantenimiento: pinos secos, accesos al castillo en condiciones claramente mejorables, jardinería descuidada y zonas verdes sin el cuidado que merecen. A ello se suma la existencia de numerosos inmuebles cuya propiedad es el propio Ayuntamiento y que presentan un estado de abandono que resulta difícil de justificar.
Todo ello evidencia la escasa importancia que nuestros responsables municipales otorgan a este barrio y a su entorno. La dejadez y la desidia son palpables. La sensación que se transmite es la de un municipio sucio, olvidado y en progresiva decadencia.
En relación con las recientes declaraciones de algunas asociaciones, sorprende el tono excesivamente prudente con el que se ha abordado el asunto. La oposición cumple con su papel cuando fiscaliza la gestión municipal y traslada al ámbito político las quejas vecinales. Eso no es confrontación: es democracia y es responsabilidad institucional.
No se puede afirmar que “no queremos politizar” o “no queremos generar alarmismo” cuando lo que se está denunciando es una realidad que los vecinos sufren de manera cotidiana desde hace años. No se trata de exagerar, sino de no negar los problemas que existen.
Si reclamar soluciones firmes se interpreta como confrontación, corremos el riesgo de desactivar cualquier reivindicación legítima. El malestar vecinal no puede diluirse en mensajes tibios ni quedarse en una simple llamada de atención sin consecuencias. Cuando una situación se prolonga durante tanto tiempo, lo responsable es ser claros, exigentes y constantes.
El casco histórico necesita colaboración, sí; pero también determinación. Necesita reivindicación y compromiso firme para garantizar que sus vecinos tengan los mismos derechos y servicios que cualquier otro barrio de Villena.
No es extraño, por tanto, que los vecinos estén profundamente descontentos. Solo parece recordarse el casco histórico cuando llegan las fiestas del Medievo; entonces sí, aparecen los disfraces y las fotografías. Pero basta con pasear por sus calles el resto del año para comprobar cómo el barrio pierde vitalidad y cuidado año tras año.
Esta es la imagen que reciben quienes visitan Villena por primera vez.
No se trata de confrontación política, sino de gestión. De atender problemas concretos que afectan a vecinos concretos. De asumir responsabilidades cuando una situación se prolonga durante años sin solución definitiva. De priorizar el mantenimiento básico y la calidad de vida en uno de los espacios más emblemáticos del municipio.
Villena merece un casco histórico cuidado, atendido y escuchado. Los vecinos no piden privilegios; piden soluciones. Y sobre todo, respeto.
Atentamente,
A. Céspedes










Tremendo, nuestro casco histórico es penoso, es lamentable. Esto es el «PROGRESISMO» 16 años de esta gente destrozando el comercio, la industria, el trabajo y nuestro patrimonio. Este pueblo lo soporta todo, parece que no vaya con nosotros, eso si, no hay que preocuparse «SOMOS PROGRESISTAS». y los pueblos de alrededor son tercermundistas. Ale disfruten de lo votado y a las próximas vuelvan a votar a esta incompetencia institucionalizada. Tenemos lo que nos merecemos.
Villena ciudad apocalíptica, un agujero negro en España. Supongo que te presentas en las siguientes elecciones, ya dirás con quién vas para darte el voto.
Pues serás el único que no lo ves. Date una vuelta por Elda, Petrer, Novelda,, Bañeres, Biar y para que decirte Ibi, ahí ya nos han dejado tercermundistas. Y si nos vamos al extranjero Yecla, entonces estamos como Burundi y Manhatan.
Vivo en el Rabal toda mi vida y está mucho mejor que hace 30 años