Sociedad

El Consell invertirá 80 millones para llevar agua depurada al Vinalopó y a L´Alacantí

La Junta Central de Usuarios insiste en que seguirá existiendo un déficit hídrico de 58 hectómetros si no se lleva a cabo el trasvase del Ebro.
La Generalitat invertirá en los dos próximos años 80 millones de euros para construir conducciones que permitan llevar 80 hectómetros anuales de aguas depuradas a los regadíos del Vinalopó y l´Alacantí. Así lo expresó ayer el conseller de Infraestructuras, José Ramón García Antón, tras reunirse en Alicante con miembros de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó. Su presidente, Andrés Martínez señaló que se trata de una fórmula importante pero destacó que, a pesar de estas aportaciones, «si no se ejecuta el trasvase del Ebro seguirá existiendo un déficit hídrico en estas comarcas de 58 hectómetros cúbicos».

Martínez dijo que actualmente la carencia se sitúa entorno a los 178 hectómetros. «Esta cifra conseguirá reducirse en 80, si se logra agua de calidad procedente del trasvase Júcar-Vinalopó. Otros 20 procederán de agua desalada y una cantidad similar de depurada. Pero aún así quedarán por cubrir 58 hectómetros», señaló. Los 80 hectómetros de los que habla el Consell se repartirán entre todo el litoral alicantino, según Martínez. Además reclamó que el agua depurada sea de calidad y que se someta a tratamientos terciarios, en algunos casos y a procesos de salinización en otros, como la de Rincón de León.

Por su parte, la Generalitat pretende que los regantes participen en la elaboración del plan de reutilización, en el que también colabora la sociedad estatal Acuamed. Queda por fijar cómo se llevaran a cabo las conexiones desde las plantas con los sistemas de regadíos del Vinalopó y Riegos de Levante. El conseller indicó que la Generalitat asumirá el traslado de los caudales al «corazón del Vinalopó», a Aspe y Novelda, en lo que invertirá los 80 millones citados, mientras que Acuamed se hará cargo de los trabajos que correspondan a Riegos de Levante, en concreto en Elche y Santa Pola. «Algunas de esas aguas pueden utilizarse ya de forma inmediata y otras en el plazo máximo de dos años», agregó. Los caudales servirán también para regar jardines y podrían destinarse a evitar la sobreexplotación de acuíferos mediante la creación de pequeños «embalses de aguas subterráneas».

Fuente: Diario Información
Autor: A. Vaquer

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