El M.I. Ayto de Villena y el greenwashing de las megaplantas fotovoltaicas
Exijamos políticas con ética y transparencia, porque el futuro de Villena no puede construirse sobre la pérdida de su alma

Villena está a punto de perder una de sus joyas naturales más valiosas: el valle de la Sierra de Salinas. Lo que debería ser un patrimonio ambiental protegido y defendido por sus responsables políticos, se está convirtiendo en la moneda de cambio para alimentar intereses empresariales bajo una apariencia de sostenibilidad.
El Ayuntamiento de Villena ha permitido —con pasividad o complicidad— que se utilicen algunos de los mejores terrenos del término municipal para la instalación de una gigantesca planta solar. En un momento en que el discurso verde gana terreno, es especialmente preocupante que se utilice el argumento de la «transición ecológica» para justificar el sacrificio de un entorno natural único y de alto valor ecológico y paisajístico.
Este no es un rechazo a las energías renovables, ni mucho menos. Pero sí a un modelo de implantación sin sentido común ni sensibilidad territorial. El desarrollo de las renovables no puede hacerse a costa de destruir el territorio que se dice proteger. ¿Qué clase de sostenibilidad es esa?
Mientras tanto, el Ayuntamiento parece más interesado en maquillar esta operación con una estrategia de lavado verde (greenwashing) que en escuchar a su ciudadanía. No solo se aceptan patrocinios de la empresa promotora para equipos deportivos locales, sino que también se permite que su nombre figure como mecenas de murales artísticos, como el reciente homenaje al V Centenario del título de Ciudad de Villena.
¿De verdad queremos que la historia de Villena se pinte con los colores de una empresa que está contribuyendo a transformar irremediablemente uno de nuestros enclaves naturales más emblemáticos? ¿Es ese el legado que este gobierno local quiere dejar?
El problema no es solo ambiental, es también político. El Ayuntamiento está demostrando una preocupante falta de liderazgo y visión territorial. Lejos de defender los intereses colectivos, parece dispuesto a ceder ante los intereses privados sin evaluar adecuadamente el impacto social, económico y ecológico de estas decisiones.
En lugar de apostar por un desarrollo verdaderamente sostenible, que preserve el paisaje, fomente el empleo local y valore nuestro patrimonio natural, se opta por un modelo extractivo, despersonalizado y dirigido desde fuera. Villena no puede permitirse seguir perdiendo así.
Ya es hora de que el Ayuntamiento dé explicaciones claras y concretas a la ciudadanía: ¿qué informes justifican esta cesión de terrenos? ¿Qué beneficios reales se han negociado para Villena? ¿Qué papel ha jugado la ciudadanía en este proceso?
Los terrenos del valle de la Sierra de Salinas no se recuperarán una vez ocupados por placas solares. Y la memoria de una ciudad no se lava con murales patrocinados. Exijamos políticas con ética y transparencia, porque el futuro de Villena no puede construirse sobre la pérdida de su alma.





La corrupción tiene muchas formas de ser ejercida, si además con nuestro voto validamos que los más tontos del pueblo se hagan cargo de el, corremos el peligro de llegar a esto.
Y en esas fotos…hay tonto muy grande…
DOS tontos veo yo ahí. Igual hay más, no lo sé.
Lo que está claro, es que son las empresas y corporaciones las que gobiernan, a los ayuntamientos (al menos a este) le pasa como al Rey, que reina, pero no gobierna.
Si un ayuntamiento no puede, no sabe o no quiere gobernar su territorio, mal vamos.
Una pena de CIUDAD