Política

Entrevista íntegra a Francisco Javier Esquembre, alcalde de Villena

Acaba de cumplirse un año de la llegada al poder del nuevo equipo de gobierno. Para hacer balance de estos doce meses entrevistamos al alcalde de Villena, Francisco Javier Esquembre, manteniendo una conversación que inevitablemente gira casi en su totalidad en torno a la situación económica del ayuntamiento.
¿Qué valoración hace de su primer año de gobierno?
Satisfactoria, en la medida de tratar de encauzar una situación administrativa y económica difícil. También una situación de tensión y crispación política que dificultaba mucho el gobierno municipal. No es de optimismo, porque la situación económica es difícil, sobre todo para muchos de los proveedores que han prestado servicio a la ciudad por vía del Ayuntamiento. Nuestro objetivo era enderezar eso lo antes posible y tras un año no está enderezado, por lo tanto no hay optimismo.

¿Qué ha sido lo más satisfactorio de estos 12 meses?
Lograr un presupuesto en el que la plantilla municipal quedaba intacta, sin despidos, aunque algunas plazas sí han sido amortizadas. Y después de tres años sin presupuesto, contar con uno es satisfactorio y exitoso.

Por el contrario, ¿cuál ha sido la decisión más dura que ha tenido que tomar?
Usar el voto de calidad en la moción de la piscina cubierta, por ejemplo, o introducir en el Plan de Ajuste el dinero no pagado por La Plaza, repercutiendo en los vecinos los intereses, una cantidad muy importante que va en contra de otros proveedores que desgraciadamente no van a cobrar con tanta agilidad como cobrará la empresa constructora, que también tiene derecho.

¿Qué balance hace del funcionamiento de la coalición con PSOE y VCD?
Creo que es una enseñanza para los tres grupos. Para el grupo Verde supone un ejercicio de diálogo y tolerancia. Muchas veces nuestros posicionamientos han sido maximalistas, y aceptar tonos y matices es pedagógico y ayuda. También aceptamos cosas muy positivas para la ciudad que presentan nuestros compañeros y a veces obviamos cosas que consideramos de pura identidad Verde. Ceder, a veces, es un buen aprendizaje.

¿Puede perjudicar a la coalición la situación que está viviendo el PSOE?
La situación del PSOE responde a un proceso congresual, y en ese ejercicio democrático sus militantes decidirán lo mejor para su partido. Ello no debe reflejarse negativamente en la coalición ni en la buena relación entre Verdes y PSOE. Tal vez pueda mermar alguna fuerza puntual, por el tiempo que necesitarán dedicarle a estas cuestiones, pero el PSOE decidirá lo mejor para su futuro y se asumirá sin problema alguno.

¿Tan complicada es la situación económica que se han encontrado?
Teóricamente no es tan complicada, pues había un superávit, pero la situación de liquidez lo era y lo sigue siendo. Había un retraso considerable en los pagos y también una cierta discrecionalidad. Se priorizaba a quién se le pagaba en función de su supuesta importancia o de la presión que alguna empresa pudiera hacer, o de la cercanía o no a un equipo de gobierno. Por ello, se estableció un orden en los pagos: personal, servicios esenciales, tejido sociosanitario, y después proveedores por fecha. Eso ha provocado una mayor disciplina en el pago que puede haber chocado por su rigidez.
Además, esto ha coincidido con la crisis en el resto de España y en las administraciones públicas y los bancos, que han reducido subvenciones y crédito, y por eso ha aumentado la tensión en tesorería. Contar con un presupuesto prorrogado tampoco ayudaba, pues había que asumir pagos para los que no había partida presupuestaria.

¿Se atreve a dar una fecha concreta para la completa normalización de los pagos a los proveedores?
Entendemos que la única bondad del Plan de Pagos impuesto por el gobierno era que los proveedores iban a cobrar el 2 de junio. Y así ha sido para un número importante. Pero las propias normas del gobierno hacían que muchos proveedores quedaran excluidos, por lo que gente que ha prestado un buen servicio a Villena no ha podido cobrar. Cuesta dar una fecha, porque el horizonte era contar con unos cuatro o cinco meses como escenario positivo y nos tememos que ese plazo no va a ser posible.

¿Entonces, qué les diría a quienes llevan meses esperando cobrar y siguen sin saber cuándo?
Lo único que podemos decir es que desde el Ayuntamiento les podemos decir exactamente en qué situación está su factura y cuándo, con un ritmo de pago de 11 o 12 meses de retraso, podrán cobrarla. Estamos estudiando con alguna entidad bancaria la posibilidad de refinanciar los propios préstamos, pero eso está aun en duda por las propias normas del gobierno y no podemos prometerlo, aunque vamos a intentar que así sea, porque nos daría liquidez y nos permitiría pagar alargando la amortización más tiempo.

El dinero para inversiones durante esta legislatura es el menor en años, lo que obligará a no realizar muchos de sus compromisos electorales. ¿Qué proyectos van a intentar sacar adelante? ¿Cuáles será imposible desarrollar?
El pago a los proveedores se ha convertido en nuestro principal compromiso, lo que conlleva ahorro y control del gasto. Así, el Plan de Ajuste se ha llevado el 99% de las posibilidades de inversión, por lo que hay que desarrollar aquellos compromisos que no cuestan dinero, como escuchar, favorecer la participación o implicar a la ciudadanía en la toma de algunas decisiones. Se va a mantener el tema de la limpieza y las basuras, y pronto saldrá la licitación y se verán los resultados. También la beligerancia con Vaersa.
La coalición no se ha planteado aún rechazar ninguna promesa, a la espera de ver cómo funciona el presupuesto de 2012 y los de los años siguientes.

¿Es posible hacer política sin dinero?
Es posible e incluso bueno. Es muy fácil hacer política a partir de contratos fáciles, rápidos y cuantiosos, pero también resulta muy interesante hacer política desde los técnicos municipales, desde el apoyo del tejido social, de personas voluntarias que pueden ayudar a resolver problemas, desde la escucha a la ciudadanía. Ahí tenemos un compromiso bien marcado, y aunque nos queda mucho por hacer, vamos a seguir apostando por ello.

No siempre se ha escuchado a la ciudadanía, por ejemplo, en el tema del Centro de Estudios de la Plaza de Colache, que primero se anuncia y después se consulta…
Partíamos de un equipamiento educativo que estaba en el Plan Revita y que había que hacerlo, además con plazos muy marcados y unas especificaciones que imponía el Ministerio, pero sí hemos de admitir que no hubo consultas previas. Reconocemos la falta de escucha de entrada, pero rectificamos, y el contenido final de ese equipamiento sí será fruto del diálogo.

¿Qué precio está pagando Villena por proyectos como La Plaza o la piscina?
Respecto a la Plaza, hay una empresa grande que está sin cobrar y empresas auxiliares, muchas de Villena, con el mismo problema. El Ayuntamiento ha tenido que adelantar 1,2 millones de euros, más los 2,5 millones que podemos gastar en intereses si no vinieran los pagos pendientes de Conselleria. Además, hay otro coste añadido. Es una hermosa obra, pero no se ha previsto para la plurifuncionalidad ni por sus conexiones eléctricas, ni por su acústica… y eso son gastos a añadir. Además, abrir la Plaza tiene un coste de casi un millón de pesetas en personal, luz, aire acondicionado… y así es difícil darle un uso continuado como para amortizar una inversión de 15 millones de euros.
En cuanto a la piscina, ha sido triste comprobar cómo el Partido Popular renegaba de su obra cuando tocaba aprobar su apertura. Los datos respecto a su uso y su coste son negativos, pero vamos a esperar a que pase el verano y empiece el nuevo curso para ver cómo evoluciona el uso por parte de los ciudadanos y también la respuesta ante cambios en los horarios y el precio de los abonos. El equilibrio financiero de la concesión, aprobado por la coalición de gobierno pero diseñado por el PP, aunque luego lo votaran en contra, dista mucho de la realidad, por lo que hay que insistir en otras fórmulas promocionales. En cualquier caso, hoy por hoy el problema es grave.

Una de las críticas más repetidas contra ustedes es que mantienen un alto número de cargos de confianza. ¿Qué diría al respecto?
Hay cargos asimilados a grupos políticos y por lo tanto, habiendo un grupo político más, tiene que haber un cargo más. También hay contrataciones que en su momento eran irregulares y ha habido que convertirlas en cargos de confianza, como un técnico de obras públicas para el Plan Revita o el Director de la Banda. Para otros cargos –Casco histórico, Fundación Deportiva Municipal, Comunicación– se ha apostado por un perfil selectivo en función de su currículum, y hay otros cargos de perfil político elegidos directamente. Sí me gustaría destacar que no hay hermanos ni primos de nadie, no se ha contratado por vinculación familiar.
Asimismo creo que no se debe cuestionar a los cargos por su número, sino por el papel que desempeñan, pues donde a veces no llega la plantilla municipal un cargo de confianza puede cubrir ese hueco. En cualquier caso, como alcalde, no renuncio a que la mayor parte de puestos de confianza puedan ser definidos como puestos técnicos, pues así se garantizaría un funcionamiento municipal a futuro, manteniendo criterios y proyectos sin depender de los cargos políticos de turno.

No es su responsabilidad, pero ¿se puede hacer algo desde el ayuntamiento por reducir la cifra de casi 5.000 parados en Villena?
Hacemos lo que está en nuestra mano, como establecer las ayudas a la contratación para incentivar la actividad emprendedora. También hemos dotado con presupuesto las acciones de apoyo como el Foro Deef+ y estamos en continuo contacto con instituciones como la Cámara de Comercio, el IVEX o el CEEI de Elche. Los itinerarios para el fomento del empleo están abiertos tanto en Servicios Sociales como en el Gabinete de Desarrollo Económico y se está trabajando para apoyar a la gente emprendedora, así como se intenta atraer inversiones u optimizar proyectos ya en marcha como la planta solar.
Antes decía que es duro no poder solucionar ya el pago a los proveedores, pero también lo es cuando viene una persona o empresa a renunciar a una licencia municipal o a paralizar un proyecto en marcha del que ya habíamos empezado a hablar. Es doloroso ver cómo por la crisis se paralizan proyectos que habían generado una expectativa de empleabilidad.

¿Cómo valoraría el papel que está haciendo el PP como oposición?
Deberían ser sus propios votantes quienes les valoren. A título personal echo en falta altura a un PP con el que discrepo por su política neoliberal y destructora del medio ambiente pero al que reconozco su liderazgo electoral en España, la Comunidad y Villena. Reconociendo su valor como partido que antes o después volverá a gobernar en Villena, echo en falta altura a la hora de apoyar temas estratégicos y de fondo, renegando de proyectos suyos como la piscina, impugnado un presupuesto después de no haber sido ellos capaces de aprobarlo o actuando en clave de acoso y derribo contra el alcalde. En muchas cuestiones el PP ha sido parte del problema pero ahora se niega a ser parte de la solución, y creo que esa posición no es buena para la ciudad.
También creo que muchas de las cosas que nos achacan surgen cuando nos acercamos a la postura del propio PP en temas como la Plaza, el presupuesto, la piscina o el Conservatorio. Intentamos resolver problemas que ellos crearon y no encontramos apoyo, sino todo lo contrario. Me gustaría que el PP ayudara a Villena desde la crítica constructiva, no desde la crítica fácil ni sacando las cosas de tono.

¿Desea añadir algo más antes de terminar?
Me gustaría hacer una reflexión, con el año que ya tenemos de perspectiva, sobre lo que supone el día a día de un equipo de gobierno y las dificultades que surgen en el camino. Como coalición hicimos bien en ponernos de acuerdo en las cosas que iban a beneficiar a la ciudad y dejar de lado diferencias estrategias que podían tener nuestros partidos, pero en la parte administrativa, técnica y legal existe mayor observancia de cualquier normativa, especialmente desde que llegaron los escritos del Síndic de Comtes pidiendo que los procedimientos fueran respetados de forma más escrupulosa. Eso conlleva un cumplimiento más estricto de la ley, lo cual es de aplaudir, pero ralentiza y entorpece el funcionamiento político, poniendo más trabas y exigencias a cualquier tramitación.
Nuestro primer año de gestión, con esta dificultad añadida a los problemas económicos, nos ha permitido definir un objetivo político claro: intentar corregir la situación económica y presupuestaria y definir claramente el horizonte de las realidades en las que trabajar, y pienso que para nuestro segundo año vamos a asistir a la concreción de trabajos y proyectos que, a pesar de la limitación económica, serán beneficiosos para la ciudad.

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