Cita con las Citas

Madrugar

“Una hora ganada al amanecer es un tesoro por la tarde”

Dicen que lo dijo Séneca, el sabio Séneca. Y dijo que: No hay cosa más vergonzosa y cobarde que dormir después de salido el sol.

 Si de algo me siento orgulloso es de madrugar. Sin necesidad de despertador me levanto muy temprano. Costumbre heredada de mi abuelo materno y de mi madre. Mi abuelo materno disfrutaba viendo salir el sol. Y más si era en el campo. Raramente le pillaba encamado el amanecer. Igual mi madre.

Yo también disfruto de las madrugadas. De ese aire que, como decía mi abuelo, es aire que todavía nadie ha respirado. En algunos pueblos de esta bendita Vega Baja donde habito se conserva la entrañable costumbre de los Auroros. Rondallas que madrugan para, cantando, de ronda por las calles, invitar al rezo del rosario. Principalmente en las mañanas del mes de octubre. También en otras festividades. Es una maravilla.

Madrugar y rezar son cosas que estimo. Porque me las enseñó mi madre. Como mi abuelo.

Así, imitando a mi abuelo y a mi madre, imitando a los Auroros, nos libramos del rapapolvo de Séneca para quien, como hemos leído, dormir después de haber salido el sol es cosa vergonzosa y cobarde. Vergonzosa, nos parece, porque se malgasta el día; cobarde, pensamos, porque es como querer esconderse de la luz.

 Y al respecto de madrugar, valga otra cita de propina. Ésta de don Bosco: Una hora ganada al amanecer es un tesoro por la tarde.

Lo sé.

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