Cultura

Nos subimos al corto

Va desbordando las páginas de estos últimos periódicos, seguro, la noticia de la victoria total y absoluta de “La espada de la cobra voladora” en el III Certamen nacional y especial de cortos Súbete al corto, diré si me permiten ser exagerado. Pero así fue. A sabiendas de que los datos relativos al triunfo pueden encontrarlos en otras páginas, los pasaré por alto.
El cortometraje de APADIS fue el gran laureado y me alegro. No sólo por ser vecino y, si me lo permiten, amigo de quienes participaron. No, no sólo por ello. Me alegré profundamente porque sé que es un proyecto donde no sólo colaboraron quienes residen, trabajan o conviven en el centro. Me alegré porque también hubo profesionales y personas amigas o cercanas a quienes propusieran el proyecto, que apostaron por llevarlo adelante, que apostaron por realizar una labor desinteresada, como siempre ocurre en el arte, para hacer del proyecto, en este caso el de Luis Pérez junto a la inestimable ayuda de Juanjo Sánchez, algo grande.

El Certamen, en cuya organización nos topamos con el villenero Gaspar Pablo Tomás (sin que esto sea influyente en la decisión del jurado), es una muestra más de lo que se puede conseguir con esfuerzo, ilusión y dedicación. Y si Epi recogió la placa concedida por votación popular al mejor corto presentado, Ramón Tebar fue quien levantó una enorme copa concedida por Rulo Pardo, Fele Martínez y Tristán Ulloa, al mejor actor. Pero, lo más importante y emocionante de todo fue cuando todo el equipo de trabajo subió al escenario a recoger el premio al mejor cortometraje ante una enorme ovación.

En los periódicos nacionales se preguntan acerca de la salud del cine en España, yo me pregunto acerca de la salud del cine en Villena. A lo largo de estos años vividos –por mí, digo– he conocido trabajos que tener en cuenta: recuerdo los cortos de Saúl Benejama, liando a media ciudad para rodar sus peripecias, el de Fernando Ugeda a quien ya nombramos hace semanas por otros motivos, el de Rafa Deltell con alumnos del instituto, el de David García, “Birra”, apoyado por el Pub Cholo’s…, y todos los que dejo atrás porque no vienen en este momento a la cita de mi memoria. Parece mentira tanto movimiento en una ciudad que únicamente cuenta con las proyecciones del Cineclub para poder ver una película. ¿O será por eso, porque faltos de cine que ver tenemos que recurrir a la técnica de Juan Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como)? Sea como sea dejaré de ahondar por el momento en el asunto no sea que en un mal giro acabe, vaya usted a saber porqué, hablando de toros.

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