Cartas al Director

Pasivos

Recientemente se ha promulgado la ley que prohíbe fumar en los centros de trabajo así como en muchos otros lugares en los que antes se permitía. La norma ha despertado mucho revuelo, sobre todo entre los fumadores que, de este modo, ven muy restringido el hecho de poder fumar.
En el otro bando, digamos, se encuentran los no fumadores que consideran que, a pesar de la ley, se sigue fumando, con lo que ven su derecho a no inhalar humos un tanto decepcionados. Dentro de estos últimos podíamos encuadrar a los llamados fumadores pasivos, es decir aquellas personas que no siendo fumadoras están expuestas al humo de los cigarrillos y ,de ese modo, sus pulmones se ven afectados como si lo fueran. Bien, detengámonos un momento en el concepto de pasivo. En gramática se considera una oración pasiva aquella cuyo sujeto no realiza la acción sino que la recibe, pongamos un ejemplo, si decimos que “el gato caza ratones”, el gato es el sujeto activo, sin embargo en la oración “los ratones son cazados por el gato”, los roedores se considera el sujeto pasivo, es decir recibe la acción del verbo cazar. Hay fumadores pasivos que son muy combativos contra los fumadores ya que, dicen, invaden su derecho a respirar aire puro. A ellos se les suma un gran número de ex–fumadores que, de pronto, engrosan la legión de damnificados.

Pues bien, quiero detenerme en la pasividad que tanto se reivindica y sumarme a la queja de los pasivos: ¡seamos pasivos con todas las consecuencias! A partir de ahora proclamo mi disgusto y reivindico mi derecho a que se me reconozca que soy ciudadano irritado pasivo por el ruido de las motos, asistente estupefacto pasivo al cruce de declaraciones e insultos entre los políticos, soportador pasivo del arrojo de basura en contenedores cuando no es la hora, cabreado pasivo con los que el intermitente de sus coches lo tienen de adorno, incrédulo pasivo ante los que siguen hablando con el móvil mientras conducen, disgustado pasivo ante el gamberrismo que la emprende con papeleras o bancos, sufridor pasivo de los precios de la vivienda, de la gasolina, de la luz, del gas..., ¿de cuántas circunstancias se puede ser pasivo?
Considero que los fumadores deben ser más considerados con los no fumadores, admito que fumar en el ascensor es, entre otras cosas de gente incivilizada, entiendo que los fumadores pasivos se irriten cuando el humo les abotarga, pero mucho ojo con la pasividad porque creo que estamos cargando las tintas contra los fumadores cuando la vida corriente nos proporciona ejemplos en los que no intervenimos ni nos inmutamos. Del árbol caído todos hacen leña, pero ¡cuidado! no vaya a ser que las ramas del arbolito nos distraigan de cosas mucho más importantes.

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