Cita con las Citas

Refugio de los bergantes

El problema es cuando nacionalismo o patriotismo se convierten en veneno, marcando las diferencias y fronteras frente a otros, excluyendo, provocando, ofendiendo…

Nuestro apunte es viejo, de abril de 2006, pero podría ser de hoy. Porque nos sirve. De hoy y de ayer y hasta de anteayer. Lo afirmaba Raúl del Pozo en EL MUNDO:

El nacionalismo es el último refugio de los bergantes y felones, la última coartada de los psicópatas de pistola, ese veneno que nos crea la confusión de los constructores de Babel, con la recuperación de la ira de Dios, y su manera de expresarse en vendavales, hogueras y tempestades; claro que mejor hubiera estado quemado, pero las hogueras nunca trajeron sino venganzas.

Refugio de los pícaros o sinvergüenzas, también de los traidores y hasta de locos asesinos, el nacionalismo queda malparado en la visión rabiosa del periodista. Como también malparado quedó el patriotismo en la voz de Samuel Johnson. El patriotismo es el último refugio de un canallaafirmó Johnson en el siglo XVIII.

Nacionalismo o patriotismo son sentimientos que, por apreciando la pertenencia a un lugar en el que se ha nacido o con el que nos identificamos orgullosos con sus señas de identidad, habrían de ser positivos. Nunca motivo de maldades. El problema, sí, es cuando nacionalismo o patriotismo se convierten en veneno, marcando las diferencias y fronteras frente a otros, excluyendo, provocando, ofendiendo, desafiando, atropellando.

Por todo ello –confusión en torre de Babel–, el cabreo de Raúl del Pozo; tentándole contra el nacionalismo el anhelo de iras divinas veterotestamentarias: vendavales, hogueras, tempestades… Pero mejor no. Mejor sea el sosiego. Que los rescoldos alimentan la venganza. Y la venganza no es sino un amargo volver a empezar.

Fotografía: Joaquín Marín

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