Salvajada para la historia de Alcaraz en el Open de Australia
Se sobrepuso a los calambres que le costaron perder dos sets de ventaja y completó una gesta de más de cinco horas para llegar a la final batiendo a Zverev

Emociones fuertes en Melbourne Park. Carlos Alcaraz llegó al Open de Australia con el título entre ceja y ceja y está resolviendo sus cuentas pendientes a lo grande.
Nunca había superado los cuartos y en esta edición ha dejado una actuación para la historia, de esas que atrapan al estadio y a millones de espectadores, y que le ha abierto de par en par las puertas de la gran final.
El murciano, entrenado ahora por el villenense Samuel López, firmó el partido más exigente físicamente de su carrera para tomarse la revancha ante Alexander Zverev. Con calambres desde el tercer set, vómitos y casi sin poder moverse durante más de una hora, resistió, se adaptó y acabó imponiéndose por 6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5 tras 5h27’ de batalla épica. Cuando Zverev sacó para cerrar el partido, Alcaraz se rebeló y levantó un encuentro imposible.
Fue una lección de resiliencia, cabeza y actitud. A sus 22 años, número uno del mundo, alcanza su octava final de Grand Slam y queda a un paso de hacer historia: puede convertirse en el tenista más joven en ganar los cuatro grandes.
Alcaraz sigue agrandando su figura a base de gestas.

