Sociedad

San Vicente, “El día del chocolate”

Una vez pasada la Semana Santa y la Pascua en nuestra ciudad, siempre se ha celebrado el día de San Vicente Ferrer (2º lunes de Pascua), aunque se le conoce, mayoritariamente, como “el día del chocolate”. No hace muchos años en este día los villeneros volvíamos a subir a Las Cruces para enterrar “la mona”.
Un pequeño trozo de mona se solía enterrar, en este singular paraje, para confirmar que los días de Semana Santa y Pascua habían terminado. El terraplén, las cuevas de champiñones y las cuevas que guardaban las piñas “piñoneras”, recogidas en esta zona para, una vez secas, cosechar los piñones, eran el centro de atención de los más pequeños que subían acompañados de los padres y el resto de la familia.

Esa misma tarde, como mandaba la tradición, y correspondiendo a la invitación del día anterior –en que los hombres habían cocinado las suculentas paellas–, las muchachas preparaban el chocolate a la taza con el que se acompañaba a “la mona”, dando por finalizadas Las Pascuas. En todos los lugares de la ciudad, casas, locales, casas de campo y cocheras donde se habían reunido las peñas de amigos para “pasar las Pascuas” se recogía para esperar el próximo año.

En los locales de amigos se respiraba, ya más tranquilos, por haber eludido a la policía y que no te hubiesen cerrado el local. Los más atrevidos, tras unos días de descanso, y sobre todo los fines de semana, continuaban con esta diversión, la única, que los jóvenes tenían en aquellos momentos “los locales”; corriendo el grave peligro de que, en cualquier momento, tachasen aquellas reuniones de poco más o menos que “subversivas” debido al precario estado político en que nos encontrábamos y que no permitía las reuniones de más de 10 personas sin permiso de la autoridad competente.

Bares, cines, bailes y discoteca volvían a abrir sus puertas tras la Semana de Pasión, recientemente terminada, que había tenido cualquier tipo de distracción cerrado, “para poder permitir, de esta forma, que la juventud disfrutase, en todo su esplendor, de las procesiones de Semana Santa, sin otro tipo de distracción que no fuese el marcado gubernamentalmente”.

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