Abandonad toda esperanza

Vigencia de Paco Roca

Abandonad toda esperanza, salmo 791º

Del autor que hoy nos ocupa decía el malogrado escritor Fernando Marías -la prematura desaparición de Fernando es algo de lo que no me hice el ánimo de hablarles en su momento, y en esas sigo poco más o menos- que lo que más le llamaba la atención era su gran versatilidad; lo que, como todo lo que decía el autor de Esta noche moriré, es una verdad como un templo. Y el propio artista ha manifestado en más de una ocasión, con la humildad que le caracteriza a pesar de ser en la actualidad uno de los poquísimos autores de cómic españoles que puede vivir de ello sin tener que recurrir a otros menesteres, que no se considera ni un gran guionista ni tampoco un excelente dibujante, pero que cree que la conjunción de ambas facetas de su labor le convierten en un solvente contador de historias. Y esto último también es algo indiscutible. Para muestra, un botón... o uno y medio.

Paco Roca es también el autor de novelas gráficas tan aplaudidas como “El invierno del dibujante” o “Los surcos del azar”

Recordemos que cuando ya contaba con una producción más que destacada a sus espaldas, Paco Roca se consagró con Arrugas: una novela gráfica que obtuvo el segundo Premio Nacional del Cómic, se vendió por arrobas, fue adaptada al cine en un largometraje de animación que le valió al autor un Goya al mejor guion adaptado, y se siguió vendiendo por más arrobas. Después, y lejos de caer en el síndrome de la página en blanco que muchas veces provoca el miedo a no estar a la altura de una creación memorable, vendrían muchas más obras destacadas, como es el caso de Las calles de arena, El invierno del dibujante, Los surcos del azar o La casa (por citar solo algunas de las más reconocidas y/o de las que a mí me gustan más). Pero además de estos títulos, Roca se permitió publicar en las páginas de El País las Memorias de un hombre en pijama, una longeva serie protagonizada por un sosias de sí mismo, un dibujante de cómics que apenas sale de casa y que sin quitarse la ropa de cama reflexiona sobre lo divino y lo humano desde su propia experiencia como pareja, padre, amigo, artista y personaje público. Una serie que, además, también dio el salto a la gran pantalla en un simpático film que combinaba animación e imagen real y que protagonizó con su habitual oficio el actor Raúl Arévalo.

Una muestra del interior de “Memorias de un dibujante en pijama”

Esta serie fue recopilada previamente en tres álbumes, los cuales se han unido a su vez en un solo volumen integral donde el hombre del título se ha convertido en dibujante. Así, Memorias de un dibujante en pijama es la edición definitiva de esta obra aparentemente, solo aparentemente, más liviana que algunas de sus reconocidas novelas gráficas, como las ambientadas en el pasado y centradas en el abandono de la editorial Bruguera por parte de unos autores que fundarían su propia publicación o la contribución de los españoles en la Segunda Guerra Mundial a través de la historia de La Nueve. Y es que este dibujante que solo se quita el pijama cuando se ve obligado por las circunstancias le sirve a su creador para reflexionar sobre la vida en pareja -con protagonismo compartido con un trasunto de su compañera Raquel Silvestre-, la paternidad, la amistad, el paso del tiempo, la creación artística y cualquier otro tema que se nos pueda ocurrir. Y lo hace, insisto, con una aparente liviandad que actúa en beneficio de una experiencia lectora que resulta sumamente gratificante en todo momento.

Raúl Arévalo encarnó al protagonista de carne y hueso en la adaptación al cine

Como ya he señalado, hoy en día Paco Roca puede permitirse el lujo de no trabajar en nada más que en aquello que verdaderamente le apetezca hacer. Y creo que hace una década ya estaba en esa envidiable tesitura, por lo que es más que posible que su aproximación a la obra de Franz Kafka no fuese ni mucho menos el resultado de una necesidad económica, sino más bien el de una pulsión creativa. Fue más o menos por aquel entonces cuando vio la luz dentro de la colección de Clásicos Ilustrados de Astiberri (que alcanzó los siete títulos antes de darse por cerrada) la primera edición de La metamorfosis de Kafka ilustrada por Paco Roca: una selección de la narrativa del escritor checo compuesta por, además de por el inmortal clásico protagonizado por Gregor Samsa y su transformación en un insecto, por “La condena”, “El fogonero. Un fragmento”, “En la colonia penitenciaria”, “El maestro rural”, “Un médico rural”, “El cazador Gracchus”, “Chacales y árabes”, “La construcción de la Muralla China”, “Informe para una Academia”, “Un artista del hambre” y “Josefina, la cantora, o el pueblo de los ratones”.

Cubierta de la primera edición de la obra como sexto volumen de la colección Clásicos Ilustrados

Esta obra es la que se ha visto recuperada recientemente en una nueva edición con el título de La metamorfosis y otros cuentos de Franz Kafka, y en cuyas páginas el lector volverá e encontrarse con casi una treintena de ilustraciones, a media, una o doble página... si bien se han visto retocadas por el propio autor, quien les ha añadido un bitono. Lo que permanece tal cual es la apuesta por la experimentación, pues en su día el responsable de El dibujado decidió evitar lugares comunes mil veces vistos ya dándoles una vuelta de tuerca a historias que muchos lectores conocían y conocen de antemano. De esta forma, Roca se sumaba a la tradición de autores de cómic que se han acercado a la obra del autor de El proceso y donde nos encontramos a nombres tan relevantes como Peter Kuper, el tándem formado por Robert Cara y Daniel Casanave o el mismísimo Robert Crumb, por no citar hasta una adaptación al estilo manga.

“La metamorfosis”, relato fundamental de la narrativa del siglo XX, visto por Paco Roca

En resumidas cuentas: estamos ante dos libros que no pueden faltar en la biblioteca de ningún amante de la mejor literatura y la mejor historieta que se precie de serlo. Y el hecho de que ninguno de los dos sea, estrictamente hablando, una novedad dado que son materiales que ya vieron la luz previamente en otros formatos, demuestra no ya que el interés por la obra de Paco Roca como narrador e ilustrador sigue ahí, sino la vigencia de la mirada de un autor que ya ha hecho historia en la historia del cómic español.

 

Memorias de un dibujante en pijama (El integral) y La metamorfosis y otros cuentos de Franz Kafka están editados por Astiberri.

 

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