Fiestas

Y tras la peste, llegó el Renacimiento

Ni la lluvia ni la pandemia logran frenar otra memorable edición de las Fiestas del Medievo

Parece la Trilogía de la Normalidad: primero con la exultante celebración del Ecuador Festero, después con la exitosa recuperación de los festivales de música y, por último, como gran colofón, con la vuelta de las Fiestas del Medievo.

El arranque fue complicado. La lluvia intentó enfriar los ánimos el viernes, pero finalmente, y aunque en pequeño formato, los Reyes Católicos llegaron a la ciudad y las Fiestas pudieron comenzar.

Tampoco faltó el Pregón, reivindicativo, como no se podía esperar menos de quien, hace 20 años, vio en la idea de crear un mercado medieval una potente herramienta para revitalizar todo un barrio, y con sorpresa, puesto que Ángel Giner, y así lo dio a conocer durante su Pregón, ha solicitado a la Casa Real el permiso para poder realizar las fiestas del Rabal, esperando de las autoridades la misma autorización que sus predecesores dieron en su día para que Villena acogiera otros mercados y fiestas.

En cuanto al concierto de música balcánica a cargo de La Trocamba, es cierto que no se pudo celebrar en la explanada del Castillo, pero los músicos se trasladaron a algunos locales, y con ellos la fiesta, que fue un anticipo de lo que estaba por venir en las jornadas del sábado y el domingo.

Más y mejor, como siempre

Porque el sábado cambió radicalmente el panorama. Lució el sol y villeneros y visitantes (muchísimos, pese a no haberse promocionado fuera el evento) tomaron en masa las calles del Rabal, disfrutando de 48 horas que nos sirvieron para reencontrarnos a todos con nuestras viejas costumbres y con la historia y la tradición del barrio origen de nuestra ciudad y cuna de muchos de nuestros vecinos.

No hubo bodas medievales, que con la pandemia de por medio es muy complicado planificar con tiempo suficiente, pero a cambio hemos podido vivir hasta tres pedidas de mano. Tampoco faltaron niños para el acto de presentación de recién nacidos, que tras dos exitosas ediciones va camino de convertirse en otro clásico de las Fiestas. Ni una lluvia de lechugas disfrutada como si fuera la primera vez.

Desde la Plaza de Santiago hasta la Plaza de Biar, recorriendo la Iglesia de Santa María, la Plaza de la Tercia, la Ermita de San José, el Castillo, Santa Bárbara o la calle la Rambla, hemos encontrado a lo largo del fin de semana un gran número de actividades, como cuentacuentos, representaciones medievales, espectáculos de magia, juegos, torneos de lucha, conciertos, representaciones teatrales –grandes, grandísimos una vez más Los Juglares del Lute–, talleres, así como numerosos stands de comercio, artesanía, tascas y alimentación, entre otros, que han ofrecido a los asistentes la posibilidad de sumergirse durante dos días y medio en el privilegiado entorno medieval que solo las calles del casco histórico de Villena y sus hospitalarios e implicados vecinos ofrecen.

Visitantes por doquier

Mención especial merece el cada vez mayor número de visitantes que ha recibido nuestra ciudad, españoles y extranjeros; el elenco de fotógrafos y participantes en el concurso de vídeo que ha tomado nuestra ciudad –y las redes sociales– este fin de semana, así como que la participación de grupos es cada vez mayor (y mejor, puesto que año tras año se superan en la ambientación de sus respectivos espacios) y era una gozada ir de local en local disfrutando de unas Fiestas del Medievo que son, ante todo, unas auténticas fiestas populares que cualquiera puede disfrutar, si es desde dentro, mejor, porque la camaradería y convivencia que se vive entre locales, vecinos, artistas y mercaderes es excelente, sin duda alguna lo que marca la diferencia entre estas Fiestas y los mercados organizados por empresas (cobrando en muchos casos cientos de miles de euros) o ayuntamientos. Eventos sin alma o una fiesta hecha con el corazón, esa es la diferencia.

Cabanes, presidente de la Asociación del Vecinos del Rabal, destacaba el éxito de esta edición tan especial de las Fiestas del Medievo, sobreponiéndose a la complicada jornada del viernes, agradecía una vez más el esfuerzo altruista de las asociaciones y entidades presentes en el evento y, a riesgo de repetirse, destacaba que hemos podido vivir, de nuevo, unas grandes Fiestas del Medievo.

En definitiva, y a falta de valoraciones oficiales, que llegarán en unos días, solo queda dar las gracias a todas las personas implicadas, año a año, esta auténtica y maravillosa locura medieval, que pueden disfrutar en la galería fotográfica más completa, gentileza de Villena Cuéntame. Enhorabuena a quienes lo hacen posible.

En memoria de Pedro Marco, siempre en el recuerdo.

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