Apaga y vámonos

50 años

Cosas del follón previo a la fiesta, esto tenía que haber salido publicado el viernes pasado, pero lo quité porque pensaba leerlo en la iglesia, donde finalmente no intervine porque sobraba gente, quién os lo iba a decir. Valga pues como regalo de bienvenida tras esa reedición de vuestra luna de miel que os acabáis de pegar.
Imagino que estos días os habrán asaltado los recuerdos, esas imágenes y sensaciones que nos permiten disfrutar de la vida cuantas veces queramos, reviviendo todo aquello que nos importa y nos ha hecho felices. A mí se me escapa el recuerdo de vuestra juventud, ese que sólo hemos podido conocer en parte gracias a vuestras historias y a las fotografías en blanco y negro o sepia que a veces nos habéis enseñado, porque mis recuerdos, incluso los más lejanos, quedaron plasmados ya en color, como el rojo intenso de aquel tobogán del Parador de Jávea con forma de elefante, o el verde oscuro del canal al que íbamos cada mañana a dar de comer a los peces. Los mil colores de los campos en Pascua, de los muchos veranos en Benidorm, de la escapada a Madrid, de tantos y tantos momentos inolvidables que quedarán guardados para siempre...

Existen otros muchos recuerdos no tan vivos, porque son los referidos a la rutina, al día a día continuado a lo largo de los años, plagados de alegrías y también de enfados y decepciones. En cualquier caso, y por si en algún momento habéis tenido la duda, hoy la vamos a despejar: habéis sido y sois unos buenos padres. Muy buenos. Dándonos todo, demasiado diría yo, a cambio de nada. Proporcionándonos, no sin grandes esfuerzos, la educación, los recursos y las armas necesarias para salir adelante. Después, cómo lo hayamos aprovechado cada uno de nosotros, ya no es vuestra responsabilidad, porque vosotros habéis cumplido de sobra. El que hace lo que puede, no está obligado a más. Y vosotros lo habéis hecho siempre, y no sólo con Lorena y conmigo, sino con todo aquel que lo ha necesitado, con vuestros hermanos, con vuestros sobrinos, con vuestros amigos y sus hijos… Gracias por todo. Gracias por tanto.

De todos modos, no era de pasado de lo que quería hablar, sino de futuro, y aunque me temo que celebrar otros 50 añitos va a ser un poco complicado, lo que sí tengo claro es que los optimistas siempre pensamos que lo mejor está por llegar. En este caso, además, podemos ponerle ya nombre y apellidos: Marta Calero Prats.

50 añitos más será difícil repetirlos, decía, así que, queden los que queden, y tras estar toda la vida recibiendo vuestros consejos, ahora sólo se me ocurre uno que daros: disfrutad cada día, cada hora, cada minuto. Disfrutad de vuestra nieta, de vuestra familia, de vuestros amigos, del campo, de la playa, del teatro, de todo aquello que os ha llenado y os llena. Disfrutad al máximo, porque esos momentos son los únicos que cuentan, los que nos permiten asegurar que hemos vivido plenamente y marcharnos satisfechos y con la conciencia tranquila por haber actuado bien y no haber perdido el tiempo.

Un beso muy grande.

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