Cartas al Director

¡A puerta gayola!

“Cuando el sabio señala la luna, el necio mira al dedo” (Confucio)

No creí decirlo nunca: echo a faltar el rollo macabeo anterior a la aparición en escena de este puto bicho con el fin de amargarnos la existencia. Sí, lo echo de menos. Espero no suicidarme por ello. ¡No!, con la gente que hay en el pueblo dedicada a mandarme a criar malvas cada dos por tres me sobra. ¡Vaya si me sobra!

Ay, dónde están las bufonadas del títere Torra, dónde las fantasmadas del showman Rufián, dónde las demenciales fábulas del prófugo Puigdemont… Sin desdeñar las gilipuerteces del taleguero Junqueras, capaz de pedir la independencia de Cataluña por causas simpares por estúpidas que parezcan. Si llueve porque llueve, y si no, porque no. No obstante, todos son un chinche del siete al lado del Ruiz Mateos vestido de Superman a las puertas del Congreso.

Prescindiendo de los sanguangos estos, la cuarentena deja también sus ‘más y sus menos’. Malnacidos estafando en las redes a los listos (paradójicamente, los tontos son más difíciles de engañar). Al haber sido Pascuas, la palma de malnacido se la lleva el empresario que robó de un almacén material sanitario (5 milloncejos del ala) con la pretensión de venderlo a Portugal. Eso es un patriota, fíjate tú.

Asimismo descubrimos situaciones cómicas rayanas en el absurdo. Como ésta: la policía pilló a ocho personas que se dirigían a un piso en donde se iba a celebrar una actividad totalmente esencial. Por lo menos para los interesados, pues la susodicha actividad consistía nada más ni nada menos que en una orgía. Probablemente la pasma no tuvo en cuenta la esencialidad del asunto procediendo a su detención. A decir verdad, a estos los jodieron antes de que pudieran joder ellos.

Para alarde de ejemplaridad, el del expresidente Mariano Rajoy. Como si fuese inmune a la pandemia, se toma a chufla las prohibiciones del confinamiento, y por toda la jeta las infringe yéndose como si tal cosa a dar su diario paseo. Lo que no nos dicen, no lo esperemos tampoco, es qué acciones sancionadoras se van a tomar al respecto en contra del caracemento este.



Y como no me da la gana escribir más, éste que lo es se va sin cantar, ni por asomo, el ‘Resistiré’. Aborrecidico lo tengo.

Lo dicho, en cuanto se pueda voy a salir como los toros: ¡A puerta gayola! Hasta más ver, pues. ¡Au!

Por: Tony Piojo




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