Medio Ambiente

Alarma en el campo de Yecla ante la implantación de granjas intensivas y energía fotovoltaica

La propuesta del Ayuntamiento deja la puerta abierta a 5.777 hectáreas de la zona sur de Yecla para la implantación de macrogranjas

De nuevo, tras las grandes manifestaciones de los años 2017 y 2021, los vecinos de Yecla han comenzado a organizarse y movilizarse para defender su territorio de la implantación de la ganadería industrial intensiva, más conocida como “macrogranjas”. Desde hace ya cinco años, la Plataforma Salvemos el Arabí y Comarca viene exigiendo la protección de todo el término municipal de Yecla ante la más que probable llegada del exterior de esta contaminante industria a nuestro municipio.

De momento, el proyecto del Grupo Fuertes-El Pozo en el Monte Arabí y Cerro de los Santos está paralizado debido a la negativa temporal de la CHS de otorgarles el agua hasta que no esté aprobado un plan de ordenación del acuífero “Ontur”. Por ello, las plataformas vecinales hemos exigido en reiteradas ocasiones al Ayuntamiento de Montealegre que modifique su plan de ordenación para proteger toda el área afectada por el proyecto, pero de momento no hay noticias de que vaya a hacerlo.

En este sentido, el Ayuntamiento de Yecla sí ha iniciado un procedimiento de modificación del plan general de urbanismo para establecer una ordenación en el territorio tanto de macrogranjas como de parques solares. Sin embargo, a nuestro juicio, la propuesta que salió a exposición pública la semana pasada comete una grave injusticia con numerosos vecinos de Yecla, ya que deja la puerta abierta para macrogranjas a 5.777 hectáreas de la zona sur del término, más conocida como “campo abajo”.

En esta zona de nuestro término hay numerosos vecinos que viven en el campo todo el año. Además, en la última década aproximadamente se ha ido desarrollando una destacada actividad turística con hoteles y casas rurales, bodegas, almazaras, visitas enoturísticas y oleícolas; actividades económicas no solo compatibles con el entorno, sino además que promueven la conservación de los recursos, el paisaje y la actividad agrícola tradicional y propia del Altiplano. Todo este desarrollo se vería gravemente afectado por la implantación de macrogranjas, hundiría la actividad ya establecida, devaluaría el valor de las propiedades, y expulsaría a los vecinos afectados, además de poner en riesgo los acuíferos, tanto por el consumo de agua como por la contaminación por nitratos.

La Plataforma Salvemos el Arabí y Comarca no ha sido invitada en ningún momento a participar o a colaborar de ninguna manera en esta propuesta, tal y como anunció el equipo de gobierno el día que aprobó la moratoria en abril de 2021. “Si hubiéramos participado, habríamos aportado documentación que justificara que 500 metros a núcleos habitados y casas de campo (tal y como propone el Avance de la modificación) es absolutamente insuficiente para proteger la salud de los vecinos; porque de esto debe tratar sobre todo esta modificación, de proteger la salud de los vecinos, remarcó Alejandro Ortuño, portavoz del colectivo.

Varias investigaciones realizadas en los EE.UU. han documentado diferentes efectos adversos sobre la salud humana asociados con los olores emitidos por las instalaciones de cría intensiva de animales. Entre los síntomas más comúnmente reportados destacan: irritaciones oculares, nasales y laríngeas, dolor de cabeza, náuseas, diarrea, tos, dolores pectorales leves, palpitaciones, dificultad al respirar, estrés y somnolencia. Los encuestados que padecen de asma o alergias se quejan de que los olores arriba mencionados agravan sus padecimientos. Otra investigación reconoció una incidencia considerablemente mayor de síntomas asociados con la salud mental entre los individuos que habitan cerca de las instalaciones de cría intensiva de animales en comparación con el grupo control. Entre los síntomas figuran: niveles elevados de tensión, depresión, ira, cansancio y confusión.

“A nuestro parecer, en el documento de Avance se le está quitando importancia al término “olor” que produce una explotación de ganadería industrial intensiva como si solamente fuera una molestia propia de una actividad del campo, cuando en realidad son emisiones perjudiciales para la salud, y deberían tratarse como tal”, apuntaba Ortuño, incidiendo en la necesidad de ampliar las distancias y aumentar la protección tanto de los vecinos que viven todo el año en el campo, como de las actividades económicas ya establecidas.


No solo macrogranjas: 11.116 hectáreas para fotovoltaica

Por si fuera poco, la propuesta abre 11.116 hectáreas para electrificar el campo ante la avalancha de proyectos de energía fotovoltaica que recorren nuestro término, entre ellas, las mejores y más fértiles tierras de nuestro municipio. De aprobarse esta modificación, la actividad agrícola tradicional y que conforma la identidad propia del Altiplano podría verse seriamente amenazada, ya que, en términos de rentabilidad, a día de hoy, la agricultura no puede competir con la industria fotovoltaica; sin embargo, perderíamos gran parte de nuestro patrimonio agrícola y natural.

La Plataforma Salvemos el Arabí y Comarca elaborará alegaciones que hará públicas y que distribuirá como un modelo sobre el que basarse para facilitar la participación en esta fase de consulta previa. Además, pondrá en marcha una recogida de firmas en apoyo a todos los vecinos afectados: por una “Yecla libre de macrogranjas” y por una “Yecla sí con renovables, pero no así”.

Por: Plataforma Ciudadana Salvemos el Arabí y Comarca

(Votos: 6 Promedio: 4.8)

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