Fuego de virutas

Alternativa fotográfica

Que nadie se preocupe. Que a nadie le preocupe que la semana pasada Joaquín Marín no ilustrara nuestra columna en la edición digital de EPdV. No nos ha abandonado. Que la semana pasada renunciara a ello, brindando las armas gráficas a su hija Nuria y a un servidor, no quiso decir que esté cansado. Advertimos esto porque nos consta que hay quienes, antes que por mis letras, abren esta columna en la edición digital por disfrutar de las fotografías de Joaquín. Disfrute que los lectores pueden gozar sin necesidad de tropezarse con mis palabras visitando las páginas que Joaquín tiene en internet: Bien en la galería de Flickr, bien en su página personal "Olezza" (http://www.olezza.es.tl/). En esta última también sabrán delicias del Joaquín Marín escritor.

Por mucho que digamos bueno de nuestro compañero nunca podremos agradecerle lo que le debemos. Como ya hemos revelado otras veces, conociendo Joaquín de antemano nuestra columna, en ocasiones se permite hacernos indicaciones que valoramos, porque mejoran o corrigen nuestros escritos. Incluso alguna vez, en nuestra desorientación, le hemos pedido que nos sugiriera el título. Y siempre es muy oportuno. Cierto que con una modestia y prudencia excesivas. Joaquín además de excelente fotógrafo es hombre sabio de letras. Sus comentarios sobre mis textos los estimo. Y sí, la semana pasada delegó su compromiso ilustrador y cedió las armas. Por un lado trajo una foto de Nuria. "De casta..., al galgo". La jovencísima Nuria ya dispara con precisión y gusto. Que entre los juguetes propios de su edad infante y entre sus queridísimos animales –a Nuria le encantan los animales– siempre ha habido alguna máquina de fotos para impresionar la realidad. Por otro lado, Joaquín quiso difundir una foto de mi cosecha, la que yo le había mandado con el borrador del artículo para que viera la pintada en Aranjuez. Lo que pueda haber de arte en esa fotografía se debe a los retoques que él haya hecho: recortes y calores para ganar equilibrio y atracción.

La fotografía de Nuria nos concilia con lo que decíamos del grafiti-arte. Está tomada en el barrio de San Isidro en Orihuela donde por iniciativa de la Concejalía de Cultura, con la colaboración de artistas, vecinos y diversos colectivos, se han recuperado los murales que en mayo de 1976, jugándosela en aquellos tiempos aún de silencio, se pintaron como "Homenaje de los pueblos de España" a Miguel Hernández, consolidando en el presente lo que se ha bautizado como "Museo hernandiano al aire libre" para orgullo de quienes vivimos en la ciudad y para recreo de visitantes.

Nuestra imagen está tomada en Aranjuez. Habíamos ido a Madrid y de regreso nos entretuvimos. Una mañana. Y nos encontramos con esa pintada que nos llamó la atención por su contenido "filosófico" al contraste de su abandono ortográfico. Recuerdo que aquella mañana también visitamos la estación de tren donde en 1851 Isabel II, de la mano del Marqués de Salamanca, tendieron raíles para de Madrid a Aranjuez, de Aranjuez a Madrid, pasearse de palacio a palacio. Línea que en la actualidad se explota turísticamente con el "Tren de la Fresa". Línea que en 1858, prolongándose, configuraría el Madrid-Alicante de la M.Z.A. (Compañía de los ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante) cuyo anagrama se observaba o aún se observa en algunas estaciones del trayecto no expoliadas por la remodelación. Pero despidiéndonos, concretemos nuestra cuita de hoy:

Utilizando el símil taurino, y con permiso de la autoridad, el maestro Joaquín Marín quiso darnos la alternativa. Por mi parte renuncio al ruedo y al reto gráficos. Que sea Joaquín o la jovencísima Nuria quienes nos ilustren.

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