Cartas al Director

¡Arriba el puño!

La II República estaba, sin remedio, abocada a una guerra, aunque esto nunca le dará la razón a los sediciosos

Pues sí. 85 años después, un ex-ministro del Gobierno de Suárez y también ex de Vox, Ignacio Camuñas, se ratifica en que lo del 36 y toda la pesca no fue, ni por asomo, un Golpe de Estado. Culpando asimismo a la II República de la Guerra Civil -más bien Incivil- que asoló y dividió España durante 3 largos años de enfrentamiento. Y después otras casi 4 décadas de autoritarismo puro y duro.

18 de julio de 1936. Parte del ejército español, cuya supuesta función en el cotarro estatal consistía en defender al Pueblo, se alzó en armas contra quien le pagaba las habichuelas, esto es, el propio Pueblo. Si esto no es un Golpe de Estado ya me dirá lo que es. ¿Una Embajada mora o cristiana que se les fue de las manos? ¡Anda ya!

Se trató, sin lugar a dudas, de un alzamiento armado contra un sistema de gobierno democráticamente elegido en la urnas por medio de Sufragio Universal y no una inocentada antes de tiempo. Intentaron derrocar por medio del uso de la fuerza lo establecido por ley, no lográndolo en un principio al encontrar una resistencia inesperada, derivando el asunto en una cruenta -difícil  encontrar una que no lo sea- guerra entre españoles. Lógico estando en España.

La II República, que por laica tampoco era santa y mucho menos perfecta, debido a su nefasta forma de gobernar y a desmanes varios -quemar iglesias, fusilar curas y demás, por ejemplo- estaba, sin remedio, abocada a una guerra; todo hay que decirlo. Aunque esto no le da la razón a los sediciosos. ¡Nunca! El régimen republicano solamente hizo lo que debía dadas las circunstancias: defenderse legítimamente de la agresión armada por parte de unos insurgentes.

Y perdió la guerra, cómo no, la República por méritos propios -se enfrentaban a tiros diferentes ideologías entre sí en lugar de contra el fascismo- y también, tiene causa, porque Francia cerró a cal y canto su frontera con España impidiendo el paso al armamento comprado por los republicanos a la URSS. Quedándoles no más la opción imposible de atar las balas con un cordel para poder recuperarlas una vez disparadas. Si es que…

Considero que transcurrido todo este tiempo -casi un siglo- desde aquellos detestables hechos, deberíamos no olvidar lo ocurrido, a fin de que no se vuelva a repetir. Pero también se debería no dar tanto la vara con qué bando tuvo o no la razón. La respuesta es de cajón: La razón la tuvo, la tiene y la tendrá siempre la Libertad, y jamás de los jamases aquellos que la quieren destruir por no entenderla tal cual es.

No se ha de negar el derecho a los descendientes de los muertos a recuperar lo que de ellos quede y puedan así darles la sepultura que crean conveniente. No se debe ningunear que hubo una larga y cruel -no sé de ninguna (del signo que sea) que no lo haya sido- dictadura. Al tiempo que ya es hora de decirles a voz en grito, la boca está para gritar, a quienes nos quieren retrotraer a tiempos grises, que con nosotros no cuenten ni para echar una partida al truque.



En el -lo siento por los terraplanistas- Globo Terráqueo hay gente que, en pleno siglo XXI, continúa luchando contra la miseria en que les sumen los Gobiernos absolutistas, como viene a ser el caso de Cuba. Y nuestro Gobierno, como si le diese espanto la palabra, no quiso recalcar que el Régimen cubano es una dictadura, limitándose como ñacos que temen un castigo a asegurar que “Cuba no es una democracia”. Actuaron como si temiesen a los herederos del Castrismo más que al tío Camuñas.

Resulta verdaderamente casual que el nombrado al principio y abre este artículo se apellide “Camuñas”, como así se llama una localidad de Toledo en donde nació “El tío Camuñas” -guerrillero de la guerra de la Independencia bastante temido-, con el cual asustaban a los niños a la hora de irse al sobre, y le temían más que al Hombre del saco, el Coco y el cobrador de la luz fusionados en uno.

Y como con esta movida no está el horno pa’ más bollos, éste que lo es se va corriendo como las balas. Lo dicho, Mambrú se fue a la guerra y yo al bar a ver si ha sido gol o no. Hasta más poder ver. ¡Au!

Por: Tony Piojo

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