El Ordenanza

Construcciones El Orejón S.L. (Sin Lubricante)

El Ordenanza. Capítulo 216

Escena 1

  • ¿Dónde vas tan deprisa, Matías?
  • A la plaza, a la concentración por lo de la Torre.
  • ¡Oh! Algo había oído…
  • Al final, conseguiremos que se reconstruya.
  • Pues espero que tengáis suerte.
  • ¿Por qué no te vienes, Avelino?
  • Porque no le encuentro demasiado sentido, amigo mío. La Torre se demolió hace ciento treinta y cinco años. Ni nuestros abuelos la vieron erguida.
  • ¡Pero es un icono de nuestra ciudad!
  • Sí, es verdad, pero quizá hay que aprender a dejar correr ciertas cosas.
  • ¿Debemos, entonces, rechazar la idea de resucitar nuestra torre?
  • ¿De qué serviría ahora?
  • ¿Cómo que de qué serviría?
  • Sí. ¿Qué utilidad tendría?
  • Pues… como torre de reloj, como monumento histórico…
  • ¿Monumento histórico, Matías? ¡Pero si no existe!
  • Pero se sabe exactamente cómo era. Podría reedificarse sin problema.
  • Matías, aunque se construyera la torre igual que aquella que se demolió, sería una torre nueva. No serían las mismas piedras que vieron pasar más de trescientos cincuenta años. Además, la gente ya no mira el reloj en las torres: ahora la hora la marca el móvil.
  • ¡Creo que estás diciendo barbaridades, Avelino!
  • Es tu manera de ver las cosas, Matías. Creo que hay cosas muchísimo más importantes en qué invertir esfuerzos y dinero.
  • ¿Como cuáles?
  • Como devolver el ayuntamiento al Palacio Municipal, por ejemplo, o afrontar la construcción de una biblioteca en el barrio de la Paz, porque la que tienen allí está en los bajos de un edificio, es pequeña y su horario es pobre. Como reabrir el Punto de Lectura del Barrio de San Francisco, que lleva años cerrado y de cuya apertura no se tienen noticias. Como asegurar salas de ensayo para los grupos de teatro de la localidad, para los grupos musicales. Asegurar que la cultura no caiga en el olvido.
  • Sí, pero una cosa no quita la otra.
  • O quizás sí, más cuando el encuentro lo ha organizado un Foro Cultural. Les debería preocupar la cultura por encima de los símbolos idealizados y la gente por delante de los oropeles.
  • Los del Foro quieren que la ciudad tenga el esplendor de antaño.
  • Pero es que ya no estamos en 1520. Tenemos monumentos suficientes marchitándose como para añadir más a la lista. Ponemos empeño en realizar obras estériles. Reconstruimos una plaza de toros cuando las corridas de toros están de capa caída y, si fuésemos consecuentes con la política en defensa de los animales, deberían abolirse. Tenemos una pirámide de cristal, como en el Louvre, que no sirve ni servirá para nada. Tenemos un parking subterráneo en el que no ha aparcado ni un vehículo, porque todos sabemos que no es seguro. Tenemos un increíble Palacio Municipal que acabará cayéndose de pura ruina. ¿Sigo?
  • No, Avelino. No estoy de acuerdo contigo. Lo siento. Cuantas más cosas haya en el pueblo, mejor.
  • ¿A cualquier precio?
  • ¡Joder, Avelino! ¡Parece que estés en contra de que levanten la Torre de nuevo!
  • No, no lo estoy. Solo creo que hay necesidades que no se están teniendo en cuenta y por ahí es por donde hay que empezar a gastar recursos, no por unas cuantas piedras que evocarán otras que hubo antes que ellas, pero que no tienen valor histórico alguno. Bueno. No te quiero hacer perder más tiempo. Tienes derecho a manifestarte en pro o en contra de lo que quieras. Lo único que te puedo decir es que recuerdes que, en 1888, no demolieron la Torre por capricho: la demolieron por que la dejadez la llevó un peligroso estado de ruina. Cuídate y dale recuerdos a Paquita, por favor.
  • Y tú a Aurora, Avelino.

Escena 2

  • ¡Aurora! ¡Ya estoy en casa!
  • ¿Te has acordado de traer cebollas, cariño?
  • Sí, mi vida. Y he comprado… ¡tres boniatos!
  • ¡Bien! ¡Me encantan los boniatos bien calentitos!
  • He visto a Matías. Me ha dado recuerdos para ti.
  • ¡Matías! ¡Cuánto tiempo sin verlo! ¿Está bien?
  • Sí. Iba a la concentración por la Torre del Orejón.
  • Ojalá lo próximo que pidan sea rehabilitar la Colonia de Santa Eulalia.
  • Eso no llegará. Dejaremos que se caiga a pedazos y, esa parte de nuestro pasado, caerá en el olvido.
  • Una pena.
  • Sí.

Escena 3

  • ¿Cómo que hasta el treinta de junio, Juanjo?
  • Es lo que han pedido los de la empresa.
  • ¿Los de la empresa? ¡Me cago en la empresa, Juanjo! ¡Estamos haciendo el canelo again!
  • Dicen que…
  • ¿Qué?
  • Que se les han complicado las cosas, entre los parones por Fiestas y Navidad y…
  • ¿Pero cómo pueden tener tanto morro? ¿Cuando presentaron su propuesta a concurso no sabían que hay Fiestas y Navidad todos los años? ¿Para qué cojones se presentan a concurso si ni cumplen el precio ni el plazo?
  • ¡A mí no me lo cuentes! ¡Pídeles explicaciones a ellos!
  • ¿A ellos? Juanjo, creo que eres igual de responsable que ellos.
  • ¿Yo?
  • Sí, Juanjo, tú. Viendo los pocos operarios que intervienen en la remodelación de la arteria principal de nuestra ciudad y cómo trabajan, deberías haberte puesto en tu sitio hace meses.
  • ¿Y cómo trabajan?
  • No lo sé. Siempre que paso, están las máquinas paradas, un par de ellos sosteniendo algún instrumento de medida y, alguno de los operarios piropeando a las féminas que sortean como pueden los socavones y las pasarelas. ¡Un puto desastre!
  • ¿Y qué quieres que haga?
  • Que le eches huevos, te pongas en tu sitio y comuniques a la empresa que vamos a denunciarles por incumplimiento de contrato, que se lo expliques a los ciudadanos y que asumas tu responsabilidad.
  • ¿Mi responsabilidad?
  • Sí. Tu responsabilidad. Si estuviésemos en Noruega, te exigiría que dimitieses de tu cargo, pero eso es demasiado honesto en España.
  • ¡Estás flipando, alcalde!
  • Seguramente, pero quiero esa comparecencia mañana por la mañana y la denuncia en mi mesa antes del martes o…
  • ¿O? ¿Me vas a amenazar?
  • No. Si no lo haces, emplazaré al comité para destituirte.
  • Esto no me lo esperaba, amigo.
  • Podemos ser amigos fuera del Ayuntamiento. Aquí solo estamos para servir al pueblo, no para hacer el ridículo.

(Votos: 12 Promedio: 4.5)

12 comentarios

  1. Cuando hay un dialogo entre dos, no necesariamente el que tenga la razón gana el debate, la habilidad de llevar la conversación a su terreno por parte de uno de los interlocutores lo situa en clara ventaja.
    Cuando uno habla y se contesta, eso ya es la repera!!!

    1. Lástima que se haya dado cuenta en el capítulo 216. No sabe lo que nos habríamos ahorrado usted y yo.

    2. La habilidad de llevar la conversación a su terreno por parte de uno de los interlocutores, no quiere decir que no haya gente que pensemos igual que el.

      1. Sin duda.
        Y tambien gente que piense igual que el contrario.
        Que hay una cosa más importante que la otra… (va por prioridades).
        Que las 2 son importantes y se podrian acometer a la vez….(puede parecer y a lo mejor es cierto que no hayan medios para todo).
        O puede haber una tercera, o una cuarta y quinta opción que puede pasar por que el gasto se asuma con el dinero ahorrado durante una legislatura sin cargos de confianza o enchufados.
        Es cuestión de que los 2 interlocutores tengan libertad para argumentar, pero si ya se ha escogido quien va a ganar el desafio……..
        Pues ya sabemos el final.

  2. Esto es ficción, señor Mattalado, que parece que no se quiere dar cuenta de ello. Mis personajes son míos, aunque no siempre estemos de acuerdo, pero son personajes.
    Le aconsejé que leyera más capítulos, que conociera el entorno, pero creo que le ha podido la fiebre de comentar.

    No tenga necesidad siempre de tenerla más larga, hombre!

    Lea el Ordenanza (o no), disfrute de su lectura (o no), piense lo que le dé la real gana y siempre acertará.

    Y, si tiene la necesidad de que todos nos dobleguemos ante su elocuencia, malgástela en ser feliz, que esto de la vida tiene su gracia.

    Espero que tenga un diciembre más fructífero que sus comentarios.

    Saludos

  3. No esperaba pieles tan finas en los tiempos que corren.
    La contraposición de argumentos para defender una idea ya lo usaron algunos clásicos.
    También lo lógico es que su lectura choque con la opinión que el lector tenga en ese tema, y que incluso si te integras en ese debate (que eso tendría que halagar al autor), puedas sentirte decepcionado de que el debatiente con el que compartes postura rinda sus argumentos o peor aún, que no los tenga.
    Una vez dicho esto y reconociendo que no he leído los anteriores, creo que lo mejor es que siga sin leerlo viendo como te afectan las críticas, no viene a cuento ni especular con el tamaño de miembro ajeno, ni valorar lo que hace feliz a cada cual.
    Feliz Navidad, pocas críticas a tu prosa y próspero 2024.

  4. Sr. Mattalado, ¿ Se le habría ocurrido a usted, criticar o hacer corrección alguna a un episodio de Jelipe y Antón? , Como dice David, son personajes de ficción que dialogan entre sí, no es un artículo de opinión.

  5. Le recomiendo que siga los capítulos.
    No solo hay capítulos para destornillarse de risa, sino que hay capítulos que están muy bien informados.
    Es ciencia ficción y no creo que
    el autor haga de su opinión un capítulo.
    En la ciencia ficción, se puede poner en la piel de una persona, sea un piromano, uno de izquierdas o de derechas.(entiéndase como ejemplo)
    Es ciencia ficción.
    Ahí está el talento del escritor.
    Empatizar aunque no piense igual.
    Buenas tardes

  6. Hola Mimi. Solo hice una valoración (habiendo visto solo un capitulo) de lo que he leído, sin más malicia y pensando que era simplemente un recurso literario, y parece que no gusto demasiado, pero que después de tu consejo quizás repiense pegarle un vistazo a otro.
    Pero señor Rico Peón, me reservo el derecho de opinar, criticar, alabar ,… lo que yo quiera y sobre lo que me de la gana.
    ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba