Música

Diez años de jazz

Con la realización este viernes de una cena de gala y un gran concierto –a cargo de Enjazzatts Big Band y Juan Ramón “Marga”, dirigidos por Ramón Cardo– en el que se interpretarán los grandes temas del mítico Frank Sinatra, el Club de Jazz de las Mil Pesetas celebra a lo grande su 10º aniversario, un verdadero logro dadas las características de la asociación, sus fines y los muchos “elementos” contra los que ha tenido que luchar.
Pasaban unos meses de la finalización del I Trojazz, una idea surgida para la celebración del 150 aniversario de la Comparsa de Estudiantes, cuando cierta persona afectada por ciertos vapores etílicos se preguntó en voz alta si habría que esperar hasta el siguiente verano para poder volver a disfrutar del jazz en Villena. “Mucho me temo que sí” –respondió un pesimista, aunque lo cierto es que corrían malos tiempos (presupuestarios) para la lírica. “¿Y por qué no nos los pagamos nosotros?”, replicó una voz más optimista. “Si conseguimos que más de 60 personas estén dispuestas a pagar 1.000 “pelas” al mes…”. Así de sencillo y así de complicado. Y funcionó. No había más que pagar 1.000 pesetas al mes con las cuales el club organizaba un concierto mensual, consiguiendo además que el local que acoge el concierto –indispensables Túnel, Colosseo, Peña Rubia, La Taifa, Cafetería de la Casa de la Cultura…– invite a una copa a cada socio. El dinero recaudado, claro está, sirve para pagar el caché de los músicos y el técnico de sonido así como mantener a los socios permanentemente informados sobre los conciertos y el currículum de los músicos.

El Club, cierto es, no inventó nada nuevo, pero consiguió lo más importante: no depender de nadie –un concejal de Cultura, un técnico municipal, el aula de cultura de cualquier Caja de Ahorros…– a la hora de organizar sus conciertos. Dicho de otro modo, ganó la independencia, esa independencia que tanto ha molestado en según qué despachos y en según qué momentos. El resto, por supuesto, vino por añadidura: al ser el jazz un género minoritario, los cachés de los artistas no son tan altos como los de otros músicos, por lo que con esas mil pesetas circulando, el Club ha “regalado” a sus socios y ha regalado, sin comillas, al resto de ciudadanos de Villena la posibilidad de hacer entre semana algo más que ver un partido de fútbol en la tele. Un concierto. Nuestro concierto.

Desde entonces, más de un centenar de artistas y bandas de primera fila –Ximo Tébar & Ricardo Belda, Perico Sambeat, Loquillo & Gabriel Sopeña, Celia Mur, Maneta de Camioneta, Buddy Miles, Marc Miralta, Ramón Cardo, la Tonky Blues Band…– han desfilado por nuestra ciudad, convirtiéndose Villena en un escenario imprescindible para las formaciones de la Comunidad Valenciana, a cuyo lanzamiento y difusión ha colaborado el Club de Jazz de las Mil Pesetas como pocos.

Diez años de jazz, de amigos, de acordes y copas hasta altas horas de la madrugada. Diez años que no se entenderían sin el centenar largo de socios, los bares colaboradores, los músicos, la Casa de la Cultura, los técnicos de sonido y montaje, los medios de comunicación, los organismos públicos y las empresas que han apoyado al Club. Y por supuesto, diez años imposibles de comprender sin el trabajo desinteresado y apasionado de la Justa Directiva con su presidente, Alfonso Querol, a la cabeza. Un presidente que, aunque vaya diciendo por ahí en voz baja que está deseando que le “jubilen”, a buen seguro que estará más que orgulloso de su criatura (y me refiero al Club…). ¡Felicidades, Alfonso! ¡Enhorabuena, Club de Jazz! Y que cumplas muchos más…

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