Editorial

Economía en recesión

Los últimos datos conocidos sobre la evolución del empleo en la comarca del Vinalopó, y más concretamente en nuestra ciudad, muestran a las claras que el modelo económico sobre el que se ha sustentado nuestro vigor industrial durante las últimas décadas ha entrado en declive.
Por muchos planes que se lleven a cabo, por mucha buena voluntad que exista (que de hecho, existe) por parte de industriales, sindicatos y administraciones, parece evidente que las economías emergentes del sudeste asiático, en especial China, están destinadas a asumir un altísimo porcentaje de la producción industrial manufacturera (calzado, textil, juguete, mueble, etc.) en detrimento de países y comarcas como la nuestra, en la que el aumento del nivel de vida y los costes salariales conllevan una pérdida de competitividad con la que resulta prácticamente imposible competir contra otros lugares donde materiales y mano de obra tienen un coste ínfimo.

En tales circunstancias, sólo sobrevivirán aquellos que sean capaces de crear valor añadido apostando por la innovación tecnológica, el diseño, la calidad y la primacía de las marcas, un discurso recurrente pero difícil de llevar a la práctica, más aún en una tierra en la que, le pese a quien le pese, ha habido y hay más artesanos que empresarios.

Frente a ello, y dando por sentado que va a proseguir el lento goteo de cierres de empresas, expedientes de regulación de empleo y despidos, sólo cabe plantearse hacia dónde queremos dirigir nuestros pasos y qué sectores económicos podrán asumir paulatinamente la mano de obra sobrante generada por la industria del calzado. Es por ello que se hace necesario apostar de una manera decidida por las iniciativas –campañas de city marketing como “Villena, garantía de expansión” o la creación del Vivero de Empresas Industriales– y por aquellos proyectos capaces de satisfacer dichas necesidades. Entre ellos, la definitiva puesta en marcha del polígono industrial Casa del Padre, capaz de ofrecer suelo industrial a emprendedores y empresarios cansados de buscar fuera de Villena lo que no encuentran aquí, el proyecto de campo de golf en las Casas de Menor, que puede ser un auténtico dinamizador de la actividad económica de la ciudad, o la creación de un centro comercial, que además de generar empleo directo atraerá a visitantes (clientes) de otras localidades con el consiguiente beneficio para el resto de comercios y locales de hostelería de Villena.

Sólo cabe desear, pues, que quienes tienen la obligación de velar por nuestros intereses sean capaces de anticiparse a los hechos y dotarnos de los recursos suficientes para evitar una crisis económica que parece inevitable.

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