Opinión

El Paseo de Chapí se muere

Si hace unos meses nos referíamos al estado de un abeto, ya muerto, a las puertas del Teatro Chapí, ineludiblemente ahora debemos de hablar sobre el estado de las palmeras que, durante años, han acompañado a la ciudad hasta llegar a ser la actual Villena que hoy todos conocemos.
Para los que no entendemos de jardinería, y hemos visto actuar a la brigada de jardineros del ayuntamiento, la poda de las palmeras del Paseo, cuatro en los últimos meses más las que quedan, nos ha llamado la atención hasta tal punto que en ocasiones, hemos preguntados a los jardineros el porqué de las mismas, y lógicamente las respuestas tampoco las hemos entendido. Poco sabemos si son plantas monocotiledóneas o dicotiledóneas, pero vemos que están en tal mal estado que nos preguntamos, ¿qué le han hecho estas palmeras al concejal de Medio Ambiente, Antonio Pastor? ¿Qué culpa tienen de estar plantadas en el Paseo y no en el Casco Antiguo? ¿Qué culpa tienen de no ser pinos piñoneros? En fin… una serie de conjeturas que no nos explicamos.

Nos han contado que el Picudo Rojo ha sido el responsable de que antes del invierno no se cerrasen las palmas, y han sido las heladas las que le han hecho el trabajo que debería haber hecho, supuestamente, este bicho de nombre tan peculiar, por lo de rojo, porque Verde ya es el concejal delegado de esta cartera de medio ambiente.

Podemos observar caminando cualquier día por el Paseo que las ramas que no están, momentáneamente, secas del todo (ya que la savia todavía circula por ellas), han sido respetadas y no se han cortado, pero quizás en pocas semanas podamos ver de nuevo a la brigada de jardines podando estas ramas porque se han vuelto a tronchar, y se volverá a perder el tiempo de estos jardineros en la poda de estas ramas sin atender el trabajo en los demás jardines de la ciudad.

Será entonces cuando los ciudadanos carguen contra estos funcionarios, porque los jardines no están en las debidas condiciones para su disfrute, y Pastor quedará con las espaldas bien cubiertas, entonces dará una rueda de prensa, posiblemente en el Paseo, para contarnos que se van a replantar las palmeras, secas por cierto, que hay junto al paso de cebra que permite el paso para la estación.

Palmeras secas, abeto seco, arbustos desaparecidos, fuentes rotas, estanques en malas condiciones, pavimento destrozado, baches, acceso dificultoso, etcétera, etcétera… Éstas son las características de este rincón que, en su momento, fue emblema de Villena, y que ahora está siendo olvidado por los motivos que cada uno se quiera imaginar.

Pero lo verdaderamente cierto es que el estado de dejadez por parte de las autoridades, no solamente de las actuales, ha llegado a tal extremo que a los viajeros del tren les resulta más atractivo mirar hacia la otra parte que el bosque de despropósitos que forman los árboles del Paseo de Chapí.

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