El Ordenanza

Hasta el final

El Ordenanza. Capítulo 23


Escena 1

El Bar Quito es un pequeño y renegrido lugar donde se ingieren cantidades astronómicas de vino barato y grasas saturadas, transmitidas al comensal tanto en los alimentos como en la mugre de vasos, platos y cubiertos.

La exquisita clientela, parroquianos habituales en su mayoría, apenas hablan entre sí para llevar a cabo su rol en el establecimiento: el típico tipo viendo la televisión desde la barra, que ya ha apurado cinco copas de cantueso; dos obreros almorzando sendos bocadillos de colesterol en bruto y un chino pegado a la máquina tragaperras del final del mostrador. La camarera, que hoy no se ha podido sacar de la cabeza “Europe's living a celebration” se ha dejado crecer un bigote que se une a unas frondosas patillas. Nadie dice nada.

Inesperadamente, la puerta se abre y entran dos chicos con una bolsa de deporte y piden dos Coca-colas. La chica se las sirve de mala gana. Uno de ellos abre la bolsa, saca una pistola de ella y acierta un balazo en la frente de la muchacha, que cae hacia atrás con cara de incredulidad. Entre tanto, el otro asaltante ha sacado dos pistolas más y vacía una en el pecho de los dos trabajadores, mientras el asiático intenta escapar y es alcanzado en una pierna.

El tipo de los cantuesos ni se ha movido, lo cual se lo pone más fácil al primer tirador, que le vuela la tapa de los sesos. Se oye gritar y lamentarse al oriental en su lengua materna y, mientras salen, le dan el tiro de gracia.

Escena 2

El alcalde ha dado cuenta de una manzana y, mientras busca un pañuelo de papel para limpiarse los dedos, suena el teléfono de su mesa. Descuelga el auricular y, al otro lado del hilo telefónico, Avelino se precipita visiblemente nervioso.

–¡Señor Alcalde, ha habido un tiroteo en el Bar Quito y hay cinco víctimas mortales!

–¡Dios!¿Hace mucho?

–Acaba de llamar la Guardia Civil.

–¿Se sabe por qué? ¿Alguna reyerta?

–No sabemos nada más, sólo que es horrible.

La puerta se abre bruscamente y aparece Alcañiz con la cara desencajada e interrumpe la conversación.

–¿Te has enterado del tiroteo?

–Sí, Juanjo, me lo está diciendo Avelino. ¡Cinco muertos! ¡Dios de los Cielos!

–¿Cinco? ¡Son tres! ¡El estanquero y dos clientes!

–¿Estanquero? ¿Qué me estás contando? ¿No ha sido en el Quito?

–¡No! ¡Joder! ¡Ha sido en el estanco de los Salesianos!

El alcalde cuelga instintivamente el auricular y cierra los ojos.

–¡En el estanco y en el Quito!¡Dios!¿Qué mierdas está pasando?

–¿En los dos sitios?¡Me cago en...!

Vuelve a sonar el teléfono. Lo descuelga rápidamente.

–¡Señor alcalde, se trata de un ataque múltiple! ¡En el estanco de los Salesianos y en el supermercado Luis! ¡Tres y siete víctimas más!

–Gracias, Avelino. Por favor, llame a todos los concejales. Esto es muy grave.

Escena 3

“El M.I. AYUNTAMIENTO INFORMA:

Se ruega a todos los ciudadanos que permanezcan en sus domicilios, dado que los delincuentes todavía no han podido ser identificados y la situación está siendo estabilizada por las fuerzas del orden.

Los accesos a nuestra ciudad se encuentran fuertemente custodiados. Mantengan la calma.

El Ayuntamiento se pone al servicio de toda la ciudadanía mediante los teléfonos 96 691 14 45 y 96 691 27 42”.

Escena 4

–¡Soltad las armas, estáis rodeados! Briones, cubre el lado derecho. ¡No os llenéis más de mierda! ¡No tenéis ninguna posibilidad de escapar! ¡Repito, estáis rodeados! ¡Dejad las armas en el suelo y salid con las manos en alto!

–¡Y una mierda vamos a salir, hijos de puta!

–¡Estáis jodidos, muchachos! ¡Yo no me lo pensaría!

–Tío, deberíamos parar ya...

–¿Te vas a cagar ahora, Dani?

–No, no. Hasta el final, como dijimos.

–¿Y vosotros?

–Hasta el final

–Hasta el final

–¡No hagáis ninguna tontería! ¡No tenéis posibilidad de escapar!¡Entregaos!

–Hasta el final

–…

–¿Silvia?

–¿Sabes, Miguel? Me hubiese encantado morir sin ser virgen.

–Pues, ahora ya no hay tiempo...

–¡Voy a contar hasta cinco y, si no salís, vamos a entrar a por vosotros! ¡CINCO!

–En otra vida, quizá

–¡CUATRO!

–A mí me hubiese gustado tener novia

–¡TRES!

–¿Cómo vas a tener novia con esa cara de granos que tienes?

–¡DOS!

–Os voy a echar de menos, chicos.

–¡UNO!

–Hasta el final

–¡VAMOS!

En aquel momento, el sonido de descarga de varias armas hace temer lo peor al Inspector Valdueso, que corre fatigado hasta que se topa con el desenlace.

Escena 5

–Comisario Ramírez, ¿puede decirnos por qué estos chavales han cometido esta atrocidad? ¿Se trata de algún tipo de grupo terrorista islámico o segregacionista?

–Según las investigaciones que hemos llevado a cabo desde Comisaría, se trata de un grupo de jóvenes que inventaron un juego por medio de una app de mensajería muy conocida y perpetraron una especie de apuesta macabra que ha acabado como ya conocen todos ustedes.

–¿Un juego? ¿Se conoce el origen?

–Mire, el origen es, probablemente, el aburrimiento.

–Señor alcalde, ¿cómo se ha vivido este horror desde el Ayuntamiento?

–Imagine que con mucha tensión porque, por encima de todo, nosotros, junto con los distintos cuerpos de policía, debemos velar y proteger a nuestros ciudadanos, aunque no nos lo pongan nada fácil.

–¿Algo más que añadir?

–Sí. Cuiden de sus hijos.

Y, mientras se da por concluida la rueda de prensa, nosotros, al más puro estilo Tarantino, giramos sobre nuestros talones y sonreímos justo cuando comienza a sonar este temazo:

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