Fuego de virutas

Himnos de Europa

Al paso que llevamos, lo de menos será que alumnos de la ESO crean que el himno de la Unión Europea es el himno de la Champions League. Por otro lado, los tiempos de crisis no son tiempos para alegrías. El personal no está para fuegos artificiales y el himno oficial de la Unión Europea, la "Oda a la Alegría" de la novena sinfonía de Beethoven, parece que no pega mucho cuando aumentan los desasosiegos.

Por aquello de respetar la variedad de lenguas en la Unión, malo fue –o acaso presentimiento– renunciar en el himno a la originaria y animosa letra en alemán del poema de Schiller que inspiró al músico y dejar huérfana una instrumentación arreglada por Karajan a la que no le pega entonar un chundachunda. El proyecto de la Comisión Europea buscando letra a un himno que la tenía hermosa –aunque en alemán– recuerda la experiencia de España con el suyo que no la tuvo en origen. Y ciertas cosas parece que piden lo primigenio: Si con letra, la de siempre; si sin letra, lo de siempre. Ahora bien, si fueran mudables los himnos según las circunstancias, atendiendo a la crisis mundial y contempladas específicamente las manoseadas economías europeas que aporrean a las gentes, la música y letra que más le pega a la situación nos lleva a aquella aportación española en el festival de Eurovisión de 1983 cuando la "cantaora" Remedios Amaya entonó: "Ay, ¿quién maneja mi barca, quién? / Que a la deriva me lleva, ¿quién? / Ay, ¿quién maneja mi barca, quién? / Que a la deriva me lleva, ¿quién? // Ay, ¿quién maneja mi barca? / Que a la deriva me lleva. / Ay, ¿quién maneja mi barca? / Que a la deriva. / Que allí me lleva."

En estos tiempos de crisis, el semanario británico "The Economist" ha reflejado de continuo en sus portadas una imagen de incertidumbre económica y de descontrol en la Unión Europea. Sobre todo en la Eurozona. Así por ejemplo en la de la semana pasada donde se dibujaba al euro en caída libre, como meteorito, bajo la pregunta "Is this really the end?" ("¿Es realmente el final?"). Portada que suma su espíritu de zozobra a otras anteriores como aquella de hace un año en la que, inspirada en el cuadro "La balsa de la Medusa" de Géricault, se dibujaban entre el maderamen y los náufragos las banderas de Portugal, Irlanda, Grecia y España. Esto es, en anglosajón y cogiendo las iniciales de cada país –para España la ese de Spain–, las banderas de los PIGS, que significa CERDOS.

Normalmente, por aquello de norte y sur, se mete a Italia por Irlanda, aunque desde la crisis de ésta hay quien la sustituye o suma al acrónimo peyorativo. En la portada inspirada en el cuadro, Merkel, suspendida desde un helicóptero, como Virgen o angelote en el Misteri, acude al rescate de los náufragos. Aquí el titular decía "Saving the euro" ("Salvando al euro").

Pero portadas sobre las dificultades aún hay más. Por ello remedios. Remedios Amaya.

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