Apaga y vámonos

#marcaVillena

Recientemente me sorprendía al conocer, a través de las redes sociales, las bases de un concurso de diseño para dotar de imagen gráfica a un nuevo proyecto de nuestra ciudad bautizado como “VEM” (Villena es música).
Lo primero que me vino a la cabeza entonces fue pensar en una nueva imagen corporativa para aglutinar bajo un mismo paraguas todos los eventos musicales que acoge nuestra ciudad en verano –ya saben, Leyendas del Rock, Rabolagartija, conciertos acústicos y lo que caiga de propina–, algo que ya fue presentado el verano pasado con el nombre “Villena living summer”.

De hecho, apenas conocí la noticia me dispuse a preparar una rajada, pues pensaba en una nueva imagen de la factoría “verde” que venía a sustituir a la promovida por los “rojos” poco antes de su salida del gobierno municipal. No obstante, y preguntando antes de tirarme a la piscina, he conocido que VEM es una iniciativa distinta –y muy sugerente– de la que pronto tendremos noticias, así que no me queda otra que dejar la rajada para mejor ocasión, aunque sí siguen vigentes otras dudas: ¿seguiremos utilizando este verano la imagen de “Villena living summer”? ¿La dejaremos morir y nos olvidaremos de ella? ¿Inventaremos acaso otra cosa para representar lo mismo? En el primer caso no habría nada que objetar; pero en el segundo y el tercero cabría preguntar a nuestros representantes por esa más que evidente querencia a hacer y deshacer con el dinero de los demás, encargando trabajos que se pagan y luego pasan a la historia o re-encargando nuevos trabajos para tapar algo similar que otros hicieron antes.

Aunque puestos a hablar de dinero que se invierte y luego si te he visto no me acuerdo, de proyectos que se crean a bombo y platillo y después languidecen sin mayor explicación, la palma se la lleva Marca Villena. ¿Se acuerdan de ella, tan bonita, tan proyectada en nuestra Atalaya en plenas navidades, tan difundida por tierra, mar y aire? ¿Han vuelto a saber algo? Pues yo no, excepto que su creación y puesta en marcha nos costó, que se sepa, unos 18.000 euros; que quienes la crearon y lanzaron ya se han desvinculado del proyecto sin que haya mediado explicación pública alguna; que supuestamente se iba a “traspasar” su presencia en redes sociales a dedo y que, por encima de todo, desde el ayuntamiento (de la transparencia) no se ha dicho ni pío. Como si nunca hubiera existido. Como si no la hubiéramos pagado. Como si el ayuntamiento no hubiera liado a empresas, asociaciones y clubs para vincularse a dicha marca. Igualito que si el dinero fuera suyo, vamos.

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