Apaga y vámonos

Más claro, agua

Si es que no se enteran de nada, señora. Por lo que oigo decir por ahí parece ser que el personal no tiene las cosas nada claras con eso del soterramiento, y yo, sinceramente, no sé qué dificultad le ven. Será que soy más listo, o más tonto, o quizá es que estoy borracho, pero el caso es que yo lo veo clarísimo.
Por eso, hoy convertiremos el “Apaga y vámonos” en un espacio serio y divulgativo. Anímense, que esto está “chupao”. Mi resumen de la situación a mediados de febrero de 2006 es el siguiente: Resulta que hace siete años Moisés subió al puente Villena 2000 y anunció que haría el milagro, y que tres años después la Generalitat nos puso el caramelo en la boca (iba a decir la zanahoria, por aquello de los burros, pero mejor me callo) en forma de 901 mil euros para el soterramiento de las vías (si no se lo creen busquen en sus presupuestos 2002), euros que, a todo esto, no sabemos dónde están. Entonces nació una Plataforma para pelear aquí y allá, y montó manifestaciones a las que fuimos todos no sabemos muy bien porqué, y cuando teníamos casi derrotado al malvado GIF (Gestor de Infraestructuras Ferroviarias) los malos le cambiaron el nombre por ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) y hubo que empezar de nuevo, que como excusa es cojonudo. Nos enseñaron entonces siete alternativas (la octava es mía: el tren por la Avenida de la Constitución y soterramos la plaza de toros), nos hablaron de corredores, licitaciones, túneles, cotas y porcentajes de pendientes, salió de un sitio Vicente Dómine y llegó Víctor Morlán a otro, pasaron Zaplana y Cascos, García Antón y Magdalena Álvarez, Vicente y Vicenta…

Pero aquí seguíamos igual, con lo fácil que resulta explicar eso de que lo que ayer era Alta Velocidad Española, aunque después le quitáramos la E, hoy es Velocidad Alta (no es lo mismo, que diría el otro) para desdecirse al día siguiente y volver al punto de partida, que a estas alturas ya no sé cuál es, al tiempo que nos liaban con conceptos peregrinos como el ancho de las vías, que puede ser ibérico o internacional, como si no tuviéramos bastante con saber diferenciar un Talgo de un Altaria, un Euromed de un AVE o un regional de un cercanías, por no hablar de los mercancías, claro está, que ya no sé si tienen que usar el PAET (Parada de Adelantamiento y Estacionamiento Técnico) previsto en el PEIT (Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte), irse por el trazado Oeste (que al parecer va por los Cabezos, o tal vez no), aprovechar el desdoblamiento de las vías de aquí a La Encina o salirse por la tangente del llamado Corredor Mediterráneo y montárselo integralmente con el mejor concepto que ha parido todo este embolado: las “traviesas polivalentes”, que no se pueden imaginar lo mucho y malo que se me pasa por la cabeza cada vez que oigo el nombrecito de marras.

Total, que al final llega un Protocolo que no es un protocolo, sino un Borrador de, que a cuenta del trazado Madrid-Alicante (dejemos Valencia y la Copa América en paz) pone sobre la mesa la conocida paradoja del “Tráfico mixto con circulación de mercancías” y a mí me deja con una duda así de grande, es decir, de 2.800 metros o “de puente a puente”.

¿Qué? ¿Que siguen sin enterarse? Pues hagan como yo, leches, que ya les he dicho que tengo todo clarísimo. Es más, lo tengo claro hasta tal punto que mañana mismo, sin dejarlo pasar más tiempo, me voy a comprar un coche.

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