Barrios

Más de 500 personas disfrutan de una cena inolvidable a la luz del Castillo gracias a los vecinos del Rabal

Expectativas desbordadas. Más de 500 personas, frente a las 300 estimadas inicialmente por la organización, secundaron la propuesta de la asociación de vecinos del Rabal para disfrutar de una cena de “sobaquillo” el pasado viernes en la explanada del Castillo.
De este modo, se ha vuelto a conseguir “normalizar” la zona alta del barrio gracias al trasiego de ciudadanos, que durante horas volvieron a hacer suyas estas calles de Villena llenándolas de vida y normalidad, que es lo que se pretende por parte de la asociación, que de manera cada vez más frecuente está “reconquistando” espacios del barrio para el uso de toda la ciudadanía.

Personas mayores, grupos de amigos jóvenes, familias enteras, vecinos del barrio y de cualquier otra zona de Villena, compartieron un espacio espléndido, convirtiéndolo en el mejor escenario posible para pasar una velada diferente disfrutando de las majestuosas vistas del Castillo y la ciudad a sus pies. Neveras, mochilas, fiambreras, botas, termos, botellas, bocadillos, aperitivos, refrescos, cervezas… cada cual se organizó su propia cena, quedando la colocación y distribución de sillas y mesas en manos de los miembros de la asociación de vecinos del Rabal, que se mostraban muy satisfechos viendo que una vez más, y como siempre que ponen en marcha cualquier iniciativa, la respuesta de los villenenses es abrumadora.

Además, y durante los días previos a la cena, también obtuvieron una gran respuesta al concurso para premiar el mejor lema que animara a participar en este evento. Con 142 “me gusta” en la página de Facebook de la asociación, la propuesta de Juan Carlos Verdú –"A mi Castillo, a mi Villena, nada mejor que ir a cenar y dejar la panza llena"– resultó ganadora, y en consecuencia su autor se marchó a casa, además de bien cenado, con un suculento jamón.

Visita nocturna al Castillo
Además, y como complemento a esta novedosa actividad, la concejalía de Casco Histórico dispuso una llamativa visita nocturna al Castillo de la que pudieron disfrutar los primeros 80 inscritos a la cena. Basada en el ataque al Castillo de 1707, investigado por José Vicente Arnedo Lázaro y publicado en su libro “¡A los cañones!”, los afortunados pudieron disfrutar en dos turnos de esta excepcional oportunidad, que se vio complementada, a su vez, con la posibilidad de visitar las cuevas de los Tuareg.

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