Viéndolas pasar

No Hay Consuelo

Que la velocidad al volante es un peligro, lo sabemos. Que el tabaco mata, lo sabemos. Que el gobierno de Zapatero está empeñado en reducir los accidentes de tráfico, nos lo dicen, no lo sabemos. Que ha sacado una Ley anti-tabaco que ha sido rectificada tantas veces en dos meses que ha quedado más light que el Fortuna… también lo sabemos y que suena a fracaso de nuestro sonriente Presidente, eso, como tantas cosas vistas en esta legislatura, lo percibimos.
El caso es que aunque la Ley de marras haya sido un gran fiasco, que empezó prohibiendo hasta mentar las marcas de tabaco para poco a poco dejarlo todo como estaba, a mi me ha venido muy bien. He pasado de fumar dos paquetes al día a no fumar ni uno sólo, ni un cigarrillo quiero decir. Por eso le doy las gracias.

No deja de ser llamativo que el mismo Presidente que aboga por la negociación con ETA y que habla de la Alianza de Civilizaciones, se dé un aparatoso coscorrón con una Ley hecha para los de casa. Imagino lo que se comentará en los Consejos de Ministros de los viernes. “Eg que Presidente, quitarle el tabaco a log españoles eg mag difícil que convencerlos de que el Euro no ha subido la inflación.” – podría decir Bono.

No tengo muy claro si es que los españolitos (catalanes incluidos) somos unos incorregibles viciosos o es que a este gobierno le falta algo… un hervor, como se dice en Villena.

Lo cierto es que el gobierno, las arcas del estado, se nutren de un porcentaje altísimo del importe de la cajetilla de tabaco. Menuda incongruencia. El tabaco es nuestro peor enemigo pero sacamos pasta del mismo por un tubo.

Y ya que hablo de sacar unas perrillas por aquí y por allá, recordarán los que leen mi columna que mi segunda aparición por esta página 18 versaba de un viaje a Portugal y de los radares o “unidades tributarias móviles” como así las denominé por entonces. Pues hoy quiero traer a colación, de nuevo, los radares, y no es porque esté, otra vez, en Portugal, que lo estoy, sino por algo que resulta, si cabe, mucho más molesto.

Resulta que en la carretera de Caudete, a la altura de “La Casa del Padre”, se suele colocar una de estas unidades tributarias, en un lugar de esa carretera en la que, no se explica uno muy bien por qué, la limitación de velocidad pasa de 90 a 60 Km/h. Si al dibujo añadimos que es un día cualquiera de la semana, horario laboral… pues ya pueden Vds. Imaginarse quienes son los que van a caer: Los trabajadores y trabajadoras que a esas horas van o vuelven de casa al curro.

¿Están bien multados? Pues hombre, técnicamente sí pero moralmente, tengo muchas, muchas dudas. Si no recuerdo mal, el código de la circulación o al menos las clases de conducción de las autoescuelas, decían que debemos adecuar nuestra conducción y velocidad a la realidad de la vía. Que no debemos circular a velocidades anormalmente reducidas… ¿Cómo? ¿Circular a 60 Km/h con coches detrás empujándote no es “anormalmente reducida”? Vamos, ya no es cosa de hacer el ridículo sino de evitar que te embistan por detrás por ir demasiado lento.

El caso es que allí, en la curva de “Casas de Menor” están los agentes dispuestos a colocarte ese pedazo de multa que, como poco, te va a costar un mes de pan y agua y si apuras un poco, un mes sin carnet o lo que es lo mismo, un mes sin poder ir a trabajar.

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