Cultura

Outlet

Castro se recupera con ilusión por los regalos de su amigo Chavez. El señor Fraga apoya la decisión de Gallardón de optar por cumplir la ley en el caso de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Aunque Batasuna no se manifiesta, sí acude a la manifestación convocada por particulares. Nuestro presidente ZP pasa como un relámpago por Galicia. Jesús Martínez pide diálogo sereno donde cualquiera pueda hablar y todos escuchen. La XXV Semana de Cine de Villena ha cruzado su ecuador sin demasiados adornos con motivo del aniversario. Sidonie actuará mañana gratis en el Patio Festero y muy pronto podremos ver, mejor escuchar, en Villena la composición del maestro Roberto López De Oriente a Occidente (por cierto, altamente recomendable pese a la complejidad de sus trabajos para los no iniciados).
Como bien habrán notado, la palabrita de marras con que se encabezan estas líneas esta semana, hace ya meses que nos acompaña en nuestra ciudad. Outlet es una palabra que venimos a utilizar para referirnos a la venta de artículos provenientes de la industria textil –en general, de primeras marcas, con leves deficiencias en su fabricación o que han dejado de producirse– a menor precio. También podríamos utilizarlo para referirnos a este primer párrafo de noticias conocidas, ya usadas, o a alguna de las actividades que nos ha venido ofreciendo las distintas concejalías organizadoras de actividades, salvando por supuesto las honrosas excepciones. Hablamos tanto de contratación de espectáculos outlet como de reiteración de actividades (en especial las estivales y concretamente las referidas a juventud) que sin cambios visibles se realizan año tras año, como si contáramos con un stock indefinido de tales productos.

Si buscamos la justificación del uso del término según el significado inglés “camino o salida hacia fuera” –salida al mercado– podríamos incluso deducir que ciertas de las actividades que nos ofrecen tan sólo tienen su versión outlet sin aportar su alternativa inicial que supondría un producto novedoso, innovador y acabado. Es cierto que tampoco la demanda del mercado obliga a las actividades de la Concejalía de Juventud sean más que una guardería donde niños, niñas y adolescentes transcurran el tiempo que resta hasta la vuelta a los centros escolares. La ausencia de dicha demanda, o interés por parte de padres, madres y educadores, justifica vagamente las propuestas por los valores intrínsecos a la participación de los jóvenes en cualquier tipo de actividad: se suponen valores como la socialización, el compañerismo, etc. Pese a ello va siendo hora de que comencemos a sentir un trabajo continuado en este campo, que comencemos a demandar algo más a un programa que no debe conformarse con ocupar el tiempo libre, sino que puede y debe valerse de esa ocupación para educar a la ciudadanía del futuro.

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