Editorial

Un riesgo cotidiano

Un hombre de 57 años de edad resultaba herido de gravedad (presentaba diversos traumatismos de distinta intensidad, y había de ser rescatado por los bomberos) el pasado miércoles tras chocar el turismo que conducía con un camión en plena Avenida de Alicante de Villena. La víctima era trasladada por una unidad del Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU) hasta el Hospital Virgen de la Salud de Elda.
La breve nota que da comienzo a ese editorial, que bien podría ser uno de tantos teletipos lanzados por las agencias de prensa a diario, es en realidad una nueva llamada de atención sobre una zona –toda el área comprendida entre Rosalía de Castro y la Avenida de Alicante, incluidos todos sus cruces– que es un auténtico punto negro para el tráfico, como bien saben quienes circulan por allí a diario. Son ya muchos los accidentes ocurridos, gracias a Dios sin mayores consecuencias la mayoría, pero que muestran bien a las claras lo que sucede cuando a una alta densidad de tráfico se suma una señalización deficiente e incomprensible.

La intensidad de la circulación en la zona –salida de la autovía, área industrial, enlace con Biar y Peña Rubia, etc.– y algunos cruces estrafalarios –nadie entiende aún la política de preferencias en el puente de la Cábila– conducen a que cada dos por tres acaezcan sucesos menores, que puntualmente, como el miércoles, tienen consecuencias más serias. Esperemos que quienes tienen la obligación de velar por estas cuestiones tomen medidas al respecto de una vez.

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