El Ordenanza

19 de agosto (Así que pasen 88 años)

El Ordenanza. Capítulo 251

Escena 1

  • No, no se puede representar.
  • ¿Por qué? Otros lo han hecho antes.
  • Antes… deberíamos recordar el mañana.
  • ¡Ah, el mañana!
  • Me gusta mucho la palabra recuerdo. Es…
  • Es una palabra-trampa.
  • ¡No digas eso, hombre! Eres demasiado joven para ser tan negativo. Los recuerdos son verdes y destilan chorritos de agua fría.
  • Y no sirven para nada…
  • ¿Para nada, Federico?
  • ¡Para nada!
  • ¿Cómo puedes decir eso?
  • ¡Lo puedo decir y lo digo!
  • ¿No tienes un poco de pan?
  • ¡No!
  • ¿No me vas a dar un trozo?
  • ¡No, no y mil veces no! Ella ya no quiere casarse conmigo. ¿De qué me valdría darte pan?
  • ¡No te vayas! ¡Espera!
  • ¿Esperar? ¿Para qué?
  • Para que el tiempo te convierta en leyenda.
  • ¡No, no y mil veces no! ¡No se puede representar!
  • ¿Por qué?
  • Porque no se debe representar el sueño de un gato muerto que sueña mi pesadilla.
  • Es usted demasiado joven.
  • ¿Joven? ¡Somos demasiado viejos!
  • ¿No recuerda ya a aquella muchacha de trenzas, blanca de quince primaveras?
  • ¿Quién quiere recordar eso?
  • ¡Todos deberían!
  • Son solo recuerdos del irascible paso del tiempo.
  • ¡Eso no nos sirve! ¡Debemos representarlo!
  • ¡Les he dicho cien veces que no!
  • En eso tienes razón: no debemos representarlo y dejar que cada uno lo interprete a su manera.
  • ¡Pero si solo son unos sueños!
  • Sí, pero muertos.
  • ¿Entonces no ha valido de nada que me haya entrenado tanto?
  • ¡Usted juega muy bien al rugby, caballero! ¡Siga haciéndolo! ¡No haga otra cosa!
  • También puedo encender puros. ¡Incluso machacarlos!
  • ¡Es usted todo un olímpico, caballero!
  • Pues a mí me recuerda a aquel amor que declaré y no me fue correspondido.
  • ¡Usted calle y siga escribiendo!
  • ¿Por qué? ¿Eh? ¿Porque soy mujer?
  • ¡Porque es usted la mecanógrafa!
  • ¡Corra! ¡Corra con ella! ¡No deje que los arbustos lleguen a tapiar la salida! ¡Rápido!
  • ¡Los arbustos son terribles!
  • La recuerdo con sus trenzas, jurándome un amor que no ha sobrevivido.
  • ¡Es que debemos soñar el mañana!
  • ¡Hacer eso podría transformarlo! ¡Sería terrible!
  • Terrible, sí. Como la muerte del alma de este niño, que vaga en siete dimensiones a la vez. Por eso mismo, no podemos representarlo.
  • No veo porqué no, la verdad.
  • ¡Por eso mismo! ¡Por la verdad! Si no tenemos la verdad absoluta, faltaríamos a alguna verdad y eso, estimada gata muerta, no se podría permitir.
  • ¡Es usted demasiado joven!
  • ¡Soy viejo! ¡Podría ser usted mismo mañana!
  • ¡Mañana! Deberíamos recordar el mañana y soñar con ayer. Así no tropezaríamos siempre con la misma piedra.
  • ¡No le entiendo!
  • Porque es usted demasiado joven…
  • ¿Joven? ¿Qué es ser joven? ¿Por qué debería conformarme con esperar que cambien las cosas? ¿Por qué mi paso del tiempo debería ser igual al suyo?
  • ¡Debería! ¡He esperado toda mi vida para poder hablarte con la experiencia de los años!
  • El tiempo va sobre el sueño
    hundido hasta los cabellos.
    Ayer y mañana comen
    oscuras flores de duelo.
  • ¿Qué canturreas, Arlequín?
  • No sé, no entiendo qué me ha traído hasta aquí.
  • ¡El sueño! ¡Por eso no se puede representar!
  • Noto que está usted muy negativo, joven.
  • ¡No se puede y no se hará! ¿No se dan cuenta del embrollo de personajes y la ausencia de acotación? ¡Es imposible! ¡Es imposible recordar un mapa de la arena del desierto! No podemos recordar fielmente todo lo ocurrido!
  • Por el paso del tiempo…
  • El tiempo va sobre el sueño
    flotando como un velero…
  • ¡Exacto! ¡Es justo como lo había soñado!
  • ¿Quién dijo eso?
  • ¿El qué?
  • Me apuntó con su pistola y me llamó «maricón» y «rojo». Luego disparó. ¡Justo cinco años después de publicarlo! ¡El mismo día! ¡El maldito 19 de agosto! ¿No lo entendéis?
  • Nadie puede abrir semillas
    en el corazón del sueño…
  • ¡Cállate ya, maricón!
  • ¿Veis? Por eso no se puede representar: el tiempo no ha cambiado nada. Da igual qué personaje lo diga… ¡Ni siquiera está acotado!
  • ¡Echa carta!
  • ¡Con ésta, tengo la mano segura!
  • ¡El as de corazones!
  • Tan grande como todos los corazones flechados.
  • ¡Necesito dispararle una flecha!
  • ¡Hazlo! ¡Rápido!
  • El amor y la muerte comparten la misma cama.
  • ¡Más rápido! ¡Más rápido!
  • ¿Quién eres tú?
  • ¿Tú me lo preguntas? Soy lo que odias que haya pasado. Lo que te atormenta cada noche mientras duermes. Lo que deforma el paso del tiempo en tus recuerdos. ¡Soy tu muerte!
  • ¿Y por qué no vas vestida de negro?
  • Porque da mal fario que una novia se vista de negro. ¡Más rápido! ¡Más velocidad!
  • ¡Quieta! ¡Estáte quieta de una vez! ¡Insensata!
  • ¿No ves que faltas a nuestra verdad?
  • ¡Nada ni nadie puede discutir nuestras doctrinas!
  • ¡Eppur si muove!
  • ¡Te has condenado!
  • ¡Vuelve a Granada!
  • ¡Su Granada!
  • ¡Allí se culminará la tragedia!
  • ¡Oh, Granada! ¡Tan andaluza y griega!
  • ¿Qué pretendéis, payasos?
  • ¡Que arda!
  • ¿Que arda quién?
  • ¡Él!
  • ¡Por rojo y por maricón!
  • ¡Que cumpla sus propias profecías!
  • ¡Que muera y sea sepultado en una cuneta!
  • ¡Que le cubra una bandera de tierra libre!
  • ¡La bandera de su Granada!
  • ¡La tierra de su Granada!
  • ¡La tierra de su tragedia!

Escena 2

  • ¿A dónde vas, Avelino?
  • Voy a tomar un poco de aire, Aurora. He tenido un sueño muy extraño.
  • ¿Una pesadilla?
  • Más o menos: he soñado con mañana.
  • ¿Con mañana?
  • Sí… y no era mejor que en el pasado.

Dedicado a Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 5 de junio de 1898 – Camino de Víznar a Alfacar, 18 o 19 de agosto de 1936).

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