Estación de Cercanías

A la atención del Sr. Velasco

Estoy verdaderamente sorprendida y a la vez agradecida al comprobar el interés que ha puesto al leer mi artículo. Tanto es así que hasta se ha interesado en conocer, faltando a mi intimidad, mi vida privada. La próxima vez no suponga cuando quiera afirmar. Desde luego, lamentable y pobre ha sido el argumento utilizado para responder, o intentar hacerlo, una opinión que es mía y solamente mía, que pertenece a mi vida pública y en la que nadie, por sorprendente que le parezca, influye.
De las molestias que causaría la construcción de un parking en la calle Pascual Marquina deberá preguntar a los que allí trabajan. Si quiere yo le puedo hablar de las que tuvimos que soportar en la calle Gil Osorio durante un año, y si quiere también le puedo hablar de los resultados de tales molestias. Así como también le puedo hablar sobre la imposibilidad que tenemos los vecinos de la zona alta de poder contratar líneas con ONO y de las farolas patrimonio de Villena que nos iluminan. ¿Que existe la TDT? Seguramente, pero para el fondo norte de este pueblo es una quimera. Como puede ver todos tenemos lo nuestro.

No confunda, Sr. Velasco, poder de convocatoria con capacidad de acogida. Si tal y como usted defiende, la culpa de la simbólica presencia de los 6.447 firmantes de sus alegaciones fue motivada por la escasez de sillas con las que cuenta el salón de plenos, y tantos y tantos fueron los que por culpa del abarrotamiento del mismo decidieron marchar a casa, cuando en nombre de todos ellos usted tomó la palabra deberían haber llenado a rebosar claustro, escaleras y plaza de Santiago para arroparle, circunstancia ésta que usted y yo, Sr. Velasco, sabemos que no se dio.

Créame, Sr. Velasco, y tú también, compañero Observador, que jamás se me ocurriría menospreciar a aquellos que defiende sus ideas, ni a nadie que exprese con serenidad, educación y respeto, sobre todo respeto, su oposición a cualquier proyecto que considere perjudicial para su vida personal. Y por supuesto, y bajo ningún concepto, al que defiende un negocio que es el sustento de su familia o que representa muchos años de lucha. Porque yo misma no lo permito para mí, y porque la libertad de expresión y de pensamiento es pilar insustituible para la correcta convivencia democrática.

Si tal y como usted y su asociación afirman, desde el ayuntamiento poco más o menos les han chuleado, no lo permitan, y se lo digo sinceramente: las dictaduras pasaron, y si considera ilegal algún comportamiento del tripartito acuda al lugar donde se solventan estos asuntos. Si como dicen, les han ninguneado su esfuerzo, su dinero y su tiempo, no se rindan y sigan luchando por aquello que consideran inapropiado para sus intereses y para sus miedos. Yo lo haría sin ninguna duda: la razón tiene un camino y el tiempo es sabio. Pero lo haría desde el respeto, y le aseguro que comprendo la ira y la impotencia que deben de sentir. Por ello sigo afirmando que el pasado día 28 pudimos ver un vergonzoso espectáculo sin justificación alguna. Ni las sillas ocupadas de antemano, ni la falta de medios, ni el talante del equipo de gobierno, ni el de la oposición. Le invito, Sr. Velasco, a reflexionar sobre el porqué de la coincidencia temática, dispar y casual, tenga presente esto último, que dejó al lado sus propuestas por unos comportamientos y que se dio la pasada semana en EPDV. Yo lo haré por mi parte sobre la ausencia de condena en su escrito a las amenazas de muerte que pesan sobre un concejal, persona que como usted y yo es libre para mostrar sus ideas.

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