Cartas al Director

Adiós, Amigo

Un amigo generoso que nos quiso y nos lo hacía saber. Nos regalaba su tiempo, su presencia, su sabiduría, su gracia y su agudeza…

Hoy mi amigo Joaquín ha decidido irse de este mundo. Lo ha hecho en el mes de Febrerillo el Loco, porque algo de loco debe tener un ser tan excepcional.

La vida le puso delante varios caminos y él de todos aprendió y nos hizo aprender. Ante él se desplegaron como hermosas postales tridimensionales el mundo de la Música, el de las Fiestas de Moros y Cristianos, el del Teatro, el del Folclore, el de Investigador, el de Escritor, el de Artista, el de Cantante y uno muy importante, el de Amigo.

Un amigo generoso que nos quiso y nos lo hacía saber. Nos regalaba su tiempo, su presencia, su sabiduría, su gracia y su agudeza.

No había ratico que estuviera con él que no me despertara una carcajada.

Conocía a mundo y medio. Y para bien o para mal, no dejaba a nadie indiferente. Mucho más para bien, porque era un ser para quitarse el sombrero.

Su ingenio siempre estaba afilado, listo para actuar. ¡Cosas de la inteligencia!

Siento no volverlo a ver, no volver a oír su voz. Una voz capaz de imitar muchas más. Conversar con él era una fiesta para mi cerebro. Chispeaba. De cuando en cuando aparecía doña Malicia en la conversación y aún la hacía más interesante. Sabía tanto de tantos temas, de tantas personas, que estar con él era como recibir una clase magistral privada.

Y ya no hay vuelta atrás. Se ha muerto otro de mis Hijos Predilectos. Esta vez gracias al gran trabajo de Encarnita Pérez Vidal, que lo revivió, lo hizo feliz, según nos cuenta su hija.

Nos ha dejado tristes y un poquito más solos. Menos mal que tenemos a su familia y siempre podremos recordarlo.

Adiós, Joaquín. Adiós, Chimo Chapí.

Por: Rosa Llorens Ronda

 

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