Abandonad toda esperanza

Amigos admirados y admirables

Abandonad toda esperanza, salmo 912º

Lo he señalado en varias ocasiones -una de ellas, precisamente a propósito de Gonzalo Suárez y Pablo Auladell- y nunca me cansaré de repetirlo: si existe alguna razón que compense los quebraderos de cabeza que supone la organización (por lo general no remunerada) de jornadas, congresos y demás eventos culturales, esa es sin duda la de poder conocer en persona a aquellos artistas a los que admiras. Este es el caso de los autores de las tres novedades editoriales que les recomiendo hoy, que en cierta medida tengo el honor de poder considerar mis amigos, y con los que tuve el placer de compartir en 2019 una de las sobremesas más memorables de mi ya larga carrera como divulgador cultural en eventos abiertos al público.

Un carné de prensa de Martín Girard, alias Gonzalo Suárez

La visita entonces del escritor y cineasta Gonzalo Suárez fue un verdadero hito en la historia de Unicómic: como ya les conté en su día, vino a presentar el libro ilustrado El sueño de Malinche junto al alicantino Pablo Auladell. Pero hoy quiero hablarles de La suela de mis zapatos, el volumen que recopila un buen número de artículos de su álter ego Martín Girard publicados en La Vanguardia, el semanario Dicen, La Gaceta Ilustrada y, muy especialmente, El Noticiero Universal, durante el período de menos de una década en que el autor de la inolvidable Remando al viento utilizó dicho seudónimo. El debut como periodista del autor -al que, como en su película Mi nombre es Sombra, podríamos referirnos como “el doctor Suárez y míster Girard”- fue en calidad de cronista deportivo, pero luego amplió sus fronteras a la política, la sociedad, la literatura y el cine; y en las páginas de este La suela de mis zapatos (que ya tuvo una edición previa, desde hace tiempo descatalogada, y que ahora se recupera revisada por su autor y con un nuevo prólogo de Eduardo Mendoza) encontramos una buena muestra de todo ello: en sus páginas conviven Fred Galiana y otros boxeadores con futbolistas tan ilustres como Kubala, Pelé o Di Stéfano, pero también se pasean por ellas Charles Aznavour, Salvador Dalí o el dictador Fulgencio Batista. No obstante, son más habituales los escritores como Bergamín, Buero Vallejo, Casona, Cela o Mihura; y los hombres de nuestro cine como Juan Antonio Bardem, Buñuel, Fernán Gómez o Paco Rabal. Por lo tanto, ni que decir tiene que estamos ante una lectura indispensable para los seguidores de una de las voces creativas más insobornables de la cultura de nuestro país y nuestro tiempo.

Primera ilustración de Pablo Auladell recogida en "Eso era amor", antología poética de Ángel González

En cuanto a Pablo Auladell, su obra más reciente es otro libro ilustrado, esta vez una antología poética del ya desaparecido Ángel González... al que también tuve el placer de escuchar recitando sus versos en un par de ediciones de la Semana Negra de Gijón hace ya un buen puñado de años. Volviendo al libro que ha reunido felizmente a ambos: a pesar de su título, en Eso era amor este sentimiento no es la única temática del poemario; tal vez ni siquiera la más importante. Personalmente, veo incluso más de expresión de la propia identidad y su lugar en el mundo; sin olvidar un cierto sentido del humor que se aprecia sobre todo en su última producción lírica. En cuanto a las ilustraciones del autor de El Paraíso perdido (merecidísimo Premio Nacional de Cómic, dicho sea de paso), hacen gala del reconocible y muy personal estilo de su responsable; y en ellas (ya desde la misma cubierta del libro) una figura de tonos entre dorados y ocres -a mi parecer, no es otro que el propio poeta- se pasea como ser humano entre sus semejantes, cuando no se transmuta en un testigo de alas áureas que observa el mundo terrenal como lo hacían los ángeles en blanco y negro de Wim Wenders. En resumidas cuentas: una lectura de lo más recomendable, en un libro que se acabó de imprimir el 6 de septiembre de este año, justo cuando se cumplía el centenario del nacimiento de Ángel González. Por lo demás, solo queda esperar que podamos tener al dibujante de Lubianka presentando este Eso era amor en el próximo Unicómic.

Una muestra del arte de "La caja de Pandora", con los trasuntos de Norman Fernández y el propio Ángel de la Calle

En el rincón de la mesa donde tuve la fortuna (o mejor dicho la intención, para qué nos vamos a engañar) de sentarme a comer no solo se encontraban Suárez y Auladell, sino otro Ángel al que también conocí en la citada Semana Negra de Gijón pero con el que posteriormente he tenido la fortuna de coincidir en muchas más ocasiones: Ángel de la Calle no solo es, ya lo sabrán si me leen habitualmente, el fundador y director de las Jornadas de Cómic de Avilés y uno de los responsables de la misma Semana Negra, sino también el firmante de la espléndida novela gráfica Modotti y el que me parece el mejor cómic nacional del cuarto de siglo que llevamos: Pinturas de guerra. De su nueva creación, que esperaba como agua de mayo, no se puede decir que supere al anterior porque eso es imposible, pero sí que no lo desmerece ni un ápice ni tampoco frustra las altas expectativas que se habían formado durante su gestación: aparentemente, La caja de Pandora es un nuevo ejercicio de autoficción protagonizado por un sosias del autor que a la hora de dar forma a su nuevo cómic se debate entre contar un marciano caso real protagonizado por japoneses afincados en Brasil que negaban la rendición de su patria natal durante la Segunda Guerra Mundial (sic) o escarbar a propósito de Juan Ángel, aparentemente un oscuro guionista y dibujante del tebeo underground patrio que apenas publicó algunas historietas breves de forma dispersa y que desapareció sin dejar rastro.

Los verdaderos Norman Fernández y Ángel de la Calle conversaron hace unos días sobre la nueva novela gráfica de este último

Todo ello se origina a partir de una serie de llamadas telefónicas realizadas en mitad de la noche que, como la que marcaba el arranque de la trama de La Trilogía de Nueva York de Paul Auster, da el pistoletazo de salida para llevar a cabo una investigación apasionante donde el autor / detective acaba descubriendo más sobre sí mismo, su experiencia vital y la historia reciente de nuestro país que sobre el sujeto al que trata de localizar. La obra resultante es una novela gráfica de narrativa multirreferencial y trama absorbente que, como las anteriores de su autor, merece más de una relectura para poder atisbar siquiera el alcance de su propuesta. Así pues, desde ya, este La caja de Pandora se va directo al ranking de los mejores cómics nacionales de este 2025... Una lista que, como siempre, les ofreceré en mi blog en los primeros días del año nuevo. Así que ya saben: tenemos una cita, otra más, a la vuelta de la Nochevieja si hemos logrado sobrevivir a los fastos navideños.

La suela de mis zapatos. Pasos y andanzas de Martín Girard, Eso era amor y La caja de Pandora. Vivir y morir en tiempos de la Transición están editados por Random House, Nórdica y Garbuix Books respectivamente.

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