Deportes

Aviana en el refugio Peiró, en Petrer

Una jornada de montaña te pone las pilas para toda la semana

Es la tercera ruta de Aviana de esta temporada, mañana de otoño muy ventosa, pero con temperatura agradable, nuestro destino es un recorrido por las sierras de Petrel entre el Xorret de Catí y el refugio Peiró.

A las 8 de la mañana nos reunimos en Salesianos 47 socios para desplazarnos a Petrel, en esta ocasión en coches particulares. Una vez en Petrel tomamos la carretera que sube al Xorret de Catí, tomando posteriormente un cruce a la derecha y una vez cruzado el barranco de la Puça aparcamos los vehículos en un área cerca del mismo.

Comenzamos a andar bajando a dicho barranco y seguimos el curso de éste. Un leve caudal de agua nos acompaña durante todo el trayecto, así como las caprichosas formaciones que ha producido la erosión en el terreno calizo-arcilloso. Pasamos por las ruinas del molí de la Ponsa, siguiendo el cauce hasta el Pantanet (antigua presa ahora colmatada por los sedimentos). En la subida por la pared de la presa del Pantanet ha hecho necesario la utilización de pies y manos para salvar ese tramo. Una vez arriba y en un lugar protegidos del viento hemos hecho la parada para el almuerzo.

Después de haber repuesto las fuerzas hemos reanudado la marcha, que por sendas entre un denso bosque de pinos y en una constante pero leve ascensión nos ha llevado hasta la cota más alta del recorrido (840 m.). Desde aquí se podía divisar entre el macizo del Maimó y La sierra del Cid el mar.

Girando en dirección a Petrel en un constante sube y baja y pasando por la cara norte del pequeño Cid hemos llegado hasta el refugio de Peiró. Desde aquí en suave bajada hemos vuelto a nuestro punto de partida.

En total han sido 14,5 km. con un desnivel acumulado de 540 m. en una ruta montañera de cierta exigencia, pero llena de contrastes en su orografía y de unas vistas espectaculares en su recorrido. El trayecto ha discurrido entre bosques de pino carrasco, alguna encina, coscojas, lentiscos, con los colores otoñales de la caducifolias (chopos, terebintos, cerezos y granados) y los brezos en flor que junto al buen ambiente que siempre nos acompaña han contribuido a que disfrutáramos de una buena jornada en contacto con la naturaleza.

Y como acertadamente ha dicho nuestra compañera Pilar H.: “una jornada de montaña te pone las pilas para toda la semana”.

Por: Mateo Hernández Mollá. Mavi Pardo Luna. Más fotos en el blog de Aviana.

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