Al Reselico

Bañada en Salitre. Música de nuestras vidas

No falten este fin de semana al VEM. Dense una vuelta por Villena, salgan a disfrutar de notas y acordes, escuchen y apoyen a los grupos autóctonos…

Voy a los conciertos de Quique González como va mi madre a la Novena de María Auxiliadora: a vivir una experiencia espiritual, casi religiosa. No sé bien explicar el motivo, pero sus canciones impregnan tantas situaciones, tantos recuerdos y vivencias, que ya no es simplemente música que me gusta sino que, más bien, forman la banda sonora de mi vida.

Siempre hay canciones y música en nuestras vidas

Habrá gente a la que le pase esto con Serrat, Metallica, Violadores del Verso, Bob Dylan o Camarón de la Isla. Personas que sientan propias, como suyas, los versos y las estrofas de canciones de Extremoduro, The Beatles, Antonio Vega, Rozalén o Vetusta Morla. Almas que se emocionará con Beethoven, Sabina, Coldplay, ACDC o (hay gente pató) Daddy Yanki. A mí me pasa con Quique González. Cada vez que vuelvo a oír “Pequeño Rock and Rock”, “Vidas Cruzadas” con Iván Ferreiro, “La luna debajo del brazo”, “Charo” con Nina de Morgan o “Salitre”, mi canción favorita por siempre jamás, me siento feliz, contento y en calma. En momentánea paz conmigo mismo, con el mundo y con los demás.

Solo la música es capaz de generar tantas emociones. Porque no es solo cultura, es también un lenguaje universal, el más famoso y popular del mundo, que puede provocarnos alivio o dolor, alegría o tristeza, tranquilidad o miedo. Con la música bailas y te diviertes, ríes y lloras, te enamoras y aprendes. Es un arte que logra trasportarnos a momentos y lugares. Una singular combinación de melodías y ritmos que embauca los sentidos y consigue trasmitirnos sensaciones inigualables. Ya lo dijo Jack Kerouac, y llevaba más razón que un santo: “La única verdad es la música”.

Este fin de semana viviremos su magia en el “VEM”. Un maravilloso ejemplo de participación ciudadana y una muestra extraordinaria de lo que la sociedad villenense es capaz de lograr cuando trabaja y colabora unida en una iniciativa común. Una actividad abierta a todos, que pone en relieve el enorme potencial musical de nuestra ciudad y que reivindica la formidable importancia que la música tiene en nuestras vidas. Sumen más de ochenta actuaciones musicales que disfrutar, la colaboración de instituciones, empresas y personas voluntarias, más de mil músicos aportando su tiempo y su compromiso… Obtendrán un increíble evento cultural, solidario y creativo, que durante un fin de semana inunda rincones y calles, convirtiendo cada plaza y cada parque de Villena en un escenario donde deleitarnos y divertirnos mientras escuchamos a nuestros músicos y vecinos, a aquellos que con sacrificio, ensayos e ilusión comparten su música con los demás, regalándonos su talento y logrando cada año que “VEM” sea posible.

Un increíble evento cultural, solidario y creativo

Resulta imposible imaginar un mundo sin música. Igual que a mí me resulta imposible imaginar una lista de reproducción sin la música de Quique González. Y es más que posible que a muchos de ustedes el nombre ni les suene. No es un cantante que salga en la televisión, suene en los 40 Principales o aparezca en las portadas de las revistas. Y lo prefiero así, porque en la música, como en cualquier otra afición, hay algo de místico y encantador en las cosas que te apasionan pero siguen siendo ignoradas por la mayoría, casi desconocidas para el gran público. El interés y el misterio que provoca aquello que se aleja de lo comercial y de las tendencias.

Lo escuché por primera recién alcanzada la mayoría de edad y mi interés por su música no se ha esfumado con el paso de los años, al revés, cuanto más lo escucho más me gusta. Y como pasa siempre con tus cantantes favoritos, sea el que sea, pasas por periodos de escucharlo absolutamente a todas horas, en todo momento. En plan trance mental de grupi melómano. Fanatismo hasta el punto de que eres capaz de hacer locuras para ver y oír su música en directo. En mi caso, memorable aquella vez que con los hermanos Martínez Mira se nos fue la olla y compramos entradas para un concierto suyo en Santiago de Compostela y cuando llegó el día, ya en el avión, nos enteramos que había cancelado la actuación por problemas médicos. O aquella otra en la que estuvimos a punto de que nos tirasen de malas maneras del WiZink Center porque mi “querido” hermano Rafa gritaba siempre, entre canción y canción, como un loco poseído, que tocara “Cuando Éramos Reyes”.

Todos tenemos canciones para cada momento vivido, cada maleta cerrada, cada historia de quienes fuimos

En unas semanas volveré a verlo en concierto. Tengo ganas de escucharlo de nuevo en directo y berrear a pleno pulmón los estribillos y las estrofas de temas que me sé de memoria. Porque todos tenemos música que ha marcado nuestra adolescencia y juventud, canciones para cada momento vivido, cada maleta cerrada, cada historia de quienes fuimos. Sea de Alejandro Sanz, Queen, Izal, Rocío Jurado, Pink Floyd, Mecano, alguna banda sonora, Estopa, Bob Marley, Chopin, Raphael, Hombres G, Nirvana, The Rolling Stones o, incluso, La Oreja de Van Gogh. Siempre hay canciones y música en nuestras vidas.

Nada de eso sería posible sin músicos locales. Sin la fiel infantería. Así que no falten este fin de semana al VEM. Dense una vuelta por su ciudad, salgan a disfrutar de notas y acordes, escuchen y apoyen a los grupos autóctonos, sientan que la música está más viva que nunca. En cualquier sitio y manera. “En el Hotel los Ángeles”, “Caminando en círculos”, como “Kamikazes enamorados” o, por qué no, bañada en “Salitre”.

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