Al Reselico

Cerrado por derribo

Un año de artículos

Para empezar, diré que es el final. Este es el último artículo de “Al Reselico”. Le prometí un año al señor director de este periódico y un año ha sido. Un curso entero ha pasado ya desde que arranqué con esto. 53 escritos, ni más ni menos. De enero a enero y tiro porque me toca. Cago´en la campana gorda, cómo pasa el tiempo.

Ya no habrá más artículos de Al Reselico. No por ahora

Al final caminaba por nuestra ciudad y, sin quererlo, me cruzaba por la calle con la niña del Cabaret-té o el vendedor de bancalicos, doblaba una esquina y reconocía a la Virtu del Juzgado o al gilipollas de la San Sebastián, tropezaba con la Raspaja y la Bajoca entrando al cine Cervantes, me encontraba con la pandilla que caminaba hacia la Agrícola, creía ver de verdad a las chicas de la calle el Copo o a  los amigos que se abrazaban en la puerta Almansa... Andaba por la vida y por el mundo buscando historias que poder contar en esta página. Y tampoco es plan.

Para decir Con Dios nos sobran los motivos

Habrá más Reselicos. Siempre los hay. Situaciones o personas que se enlazan contigo, marcándote para siempre. Pero ya no hablaré de ellas el próximo viernes en esta sección. No por ahora. Quizás dentro de tres, cinco, diez años. Para decir “con Dios” sobran los motivos. Eso sí, he gozado más de lo que pensaba escribiendo estos artículos. Me lo he pasado bien jugando a unir en ellos diversión y recuerdos, amor y nostalgia, realidad y ficción. Intentando que esto fuese una nave de locos que pudiera leer cualquiera. Gente del Rabal, las Cruces o la Constancia; Salesianos, Carmelitas o del Grec; Moros viejos, Piratas o Contrabandistas, hombres o mujeres, jóvenes o mayores, corazones sencillos o barrocos… mismo da, porque al final todos en este mundo llegaremos al mismo destino, a pesar de que a veces paseemos felizmente por la vida, sin dedicarle apenas un fugaz pensamiento a la oscuridad que está por venir.

Que les coses que esperes, no siguin com esperes quan les visquis

Hoy me gustaría dedicar unas palabras de agradecimiento a quienes han hecho esto posible. Sería ingrato y estúpido no hacerlo. En primer lugar, gracias a Don Carlos Prats, por permitirme decir aquí lo que me ha dado la real gana, a pesar de que casi nunca hiciera referencia a cuestiones villeneras de actualidad, como él me sugería. Debo pedirle perdón por enviarle en ocasiones mis textos hasta tres o cuatro veces, con correcciones que no eran sino una coma de más, o una ese de menos. Soy así de pejiguero, sire, mis más sinceras disculpas. Está usted invitado cuando quiera a unas cañas.

En segundo lugar, gracias a los tres miembros del grupo de whatsapp llamado Gertrude Stein (somos frikis hasta ese punto), los individuos que leían mis historietas antes que nadie. Ha resultado gratificante y educativo recibir vuestras correcciones ortográficas, vuestra censura y vuestros estirones de orejas. Por último, aunque no menos importantes, infinitas gracias a quienes han sido para mí referentes en esto de garabatear artículos sobre nuestra ciudad. No puedo olvidar, entre otros, a Mateo Marco, Andrés Leal, Antonio Sempere, Isabel Micó, Andrés Ferrándiz Domene o Aureliano Buendía. También a Andre y a Francisco J. Ortiz, que son unos cracks aunque hablen de otras cosas. Por fortuna todos ellos publicaron antes en este periódico y yo tuve el privilegio de leerles. Esa es una de las razones principales por las que ha existido “Al Reselico”.

Nos veremos cualquier día de estos, paseando por nuestra Villena

Y a ustedes, lectores y lectoras, amigos y amigas, que a veces me habéis abordado en el Mercado o en la cola del súper, que os habéis acercado a hablar conmigo en una concentración, en la Kakv o en el teatro Chapí, que habéis soportado que os mandara semanalmente enlaces al whatsapp, que me habéis sugerido temas, contado anécdotas, dado estrellas a los articulillos y hasta, en ocasiones, me habéis hecho llegar cartas manuscritas inolvidables de puro bonicas. A ti, que has leído alguno de estos 53 pasajes y te has sentido, aunque sea por una milésima de segundo, identificado con algo de lo que he intentando contar: gracias. Espero en el alma que te vaya genial. Que, como canta Txarango: tinguis l'alegria dels dies clars, no deixis que les ferides s'endureixin al cor i les coses que esperes, no siguin com esperes quan les visquis.

Y, bueno, esto es más o menos lo que quería terminar diciendo: que por mi parte ya está. Que creo que he cumplido de sobra con lo que prometí: dejar por escrito mis reflexiones personales sobre aquello que rodea mí día a día. Que ya he compartido mis mierdas. Y que tal vez nos volvamos a encontrar por estas páginas. Quién sabe. De verdad que ha sido un regalo escribir aquí. Ha sido un placer y un honor que ustedes me leyeran. Nos veremos cualquier día de estos, paseando por nuestra Villena. Un abrazo y buena suerte.


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2 comentarios

  1. “Un abrazo y buena suerte.”
    Sí, Javier, igualmente.
    Como deseo que ese punto tras la buena suerte no sea final.
    Arrieros somos.

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