El Ordenanza

Carnal

El Ordenanza. Capítulo 32


Escena 1

-¿Se presenta bien el Carnaval, señor Alcalde?

-Sí, Avelino. He quedado con Elisa para cenar en casa de Clara y Juanjo y luego ir a una fiesta de disfraces.

-¡Oh! Celebro que lo suyo con Elisa vaya bien. Y Alcañiz y usted parecen hermanos carnales.

-Sí, sí. Lo conozco desde que recuerdo.

-Esas son las amistades que siempre quedan.

-Sí, la verdad es que, aunque tengamos altos y bajos, es la persona que mejor me conoce. Y usted, Avelino, ¿no va a disfrazarse este Carnaval?

-Nosotros aprovechamos para ir a la Toscana con toda la familia. Además, el domingo es el cumpleaños de mi nieta, así que, lo celebraremos allí.

-Espero que disfrute mucho, Avelino.

-Muchas gracias, pase usted muy buen fin de semana también, Señor Alcalde.

Escena 2

El ascensor se detiene en el tercer piso y la puerta se abre, iluminando el rellano. De él salen Elisa y el alcalde, que pulsa el interruptor de la luz y, seguidamente, el timbre de la puerta B. Abre Clara, la mujer de Juanjo, con una gran sonrisa en la cara.

-Muy buenas noches, parejita. Habéis llegado súper pronto.

-Bueno, ya sabes que no me gusta hacer esperar a mi carnal. No sé si os conocéis...

-Desde el instituto, ¿verdad Elisa? Hicimos COU juntas.

-¡Sí! ¡La promoción más dispersa de la década! Jajajaja

-Pero pasad, que en la escalera hace un poco de fresquete.

-¿Dónde tienes al hombre de la casa?

-Está terminando de ponerse el disfraz. No tardará mucho.

-Miedo me da lo que nos habrá alquilado este año.

-Ahora, cuando lo veas, juzga.

-¡Ostras, Elisa! Me he dejado el postre en casa.

-No te preocupes, aquí tenemos yogures y eso.

-¡Menudo desastre eres, Alcaldesito!¡A-hu!¡A-hu!¡A-hu!

-Pero, ¿de qué te has disfrazado?

-¿No se nota? De espartano.

-¡Pero, pero, pero, tío! ¿De espartano en febrero, con el frío que hace? ¡Tú no estás bien, Juan José!

-¿Y tú, que dices que vas a traer el postre y te lo dejas en tu casa? Anda, ponte el disfraz y vamos a acercarnos en el coche a por el postre y, ya de paso, saco dinero.

-Nosotras, entretanto, iremos poniéndonos al día de nuestras cosas.

-¡Perfecto!

Escena 3

-Mira que no haber ningún cajero operativo en todo el centro del pueblo...

-Creo que, al lado del Cuartel de la Guardia Civil, hay uno.

-Pues, menos mal que vamos en coche, porque con la ventolera que se ha movido...

-Febrero es lo que tiene. Además, casi mejor, así no nos ve nadie con estas pintas.

-Desde luego, desde que eres alcalde, te la coges con papel de fumar.

-Tú di lo que quieras, pero el disfraz no deja demasiado a la imaginación.

-Anda, baja conmigo, que me da rollo sacar pasta solo.

-Joder, no hay ni un alma por la calle. Parece que sean las cuatro de la mañana.

-¡Entra y cierra, que hace un frío de mil demonios! ¡Y no vayas a mirarme el número!

-Tranqui, que yo soy más de tirón de bolso jajajajajaja.

-¡Hay que ver estas máquinas! ¡Nunca dan dinero de más!

-¡Juanjo, tío!¡Se ha atrancao la puerta!

-¡No jodas!

-Sí, sí. Está atrancada.

-¡Déjame que pruebe! ¡Joder, joder, joder, joder!

-¡Dime que llevas el móvil encima!

- Lo he dejao en el coche. ¿Tú no lo llevas?

-¿Yo? ¿Acaso crees que con los disfraces que has alquilado hay tela suficiente como para llevar el teléfono encima?

-¡La madre que te parió, alcalde!

-Lo más importante es guardar la calma. Seguro que pasa alguien y llama al 112.

-Pues eso espero, porque empiezo a tener los dedos de los pies como témpanos. ¡Putas sandalias!

-¡Hay que moverse! ¡Salta, Juanjo!

-A ver si vamos a sudar y va a ser peor, ¿eh?

-Oye, ¿cómo se te ocurrió lo del disfraz de espartano?

-No, no, es que eran los únicos que quedaban en toda la tienda.

-Entiendo. Con lo calentico que tiene que ser un disfraz de Jasón con su vellocino de oro... o de Hefesto en su fragua...

-Idea captada, alcaldesito. ¡Unos críos!

-¡Eh! ¡Chavales! ¡Eh!

-¡Hostias! ¡El alcalde disfrazao de romano!

-Bueno, técnicamente, de espartano.

-Por favor, nos hemos quedado encerrados. Llamad al 112.

-¡Ostras! ¡Esto va directo al Insta!

-¡Cabrones, no nos saquéis fotos y llamad a Emergencias!

-Por lo menos, podríamos habernos bajado los cascos del coche y no nos conocería nadie.

-Claro... y los escudos... pa montarnos una recreación de las Termópilas, ¿no?-Anda, vamos a intentar tranquilizarnos. Abre un poco las piernas, céntrate en tu respiración y repite conmigo: ζαμπόνζαμπόνζαμπόνζαμπόν... (jamonjamonjamonjamon...).

-Mejor dame un un abrazo, que ya se han ido los chiquillos.

-¡Enga!

-Si al menos tuviéramos unas setas de esas que te comiste en el capítulo 15...

-¡No me jodas, Juan José!

Escena 4

Son casi las 6:30 de la mañana de domingo 23 de febrero cuando el ascensor se detiene en la, ya conocida, tercera planta. Juan José Alcañiz introduce la llave suavemente en el ojo de la cerradura y, milímetro a milímetro, la gira.

Al entrar en el salón, encuentran a las dos chicas durmiendo en el sofá, con los teléfonos móviles cerca y todavía con los disfraces puestos. Los dos carnales optan por no despertarlas y se encaminan despacio hacia la habitación. Tras una singular noche de frío y ejercicio para combatir la hipotermia, al fin van a poder disfrutar de una sosegada mañana de Carnaval.

Pásenlo bien, amigos lectores, que luego ya vendrán Cuaresmas.




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