Ciudad

El cierre de la segunda planta de la biblioteca adelanta el inicio de las obras de mejora

Se sellarán las claraboyas de la Casa de la Cultura y se cambiarán escayola, suelo e iluminación

La concejal de Obras, Paula García, y el director de las bibliotecas, Paco García Cebrián, han comparecido para informar del estado de la biblioteca Miguel Hernández, cuya segunda planta fue cerrada ayer al público tras tener lugar el desprendimiento de un pequeño fragmento de la escayola del techo.

La edil recordaba que la Casa de la Cultura es un edificio de 30 años “sin apenas mantenimiento” y subrayaba que “normalmente no se suele informar de obras de conservación, sino de proyectos o nuevas inversiones”. En este sentido, confirmaba que en noviembre del año pasado se solicitó al director de las bibliotecas un informe sobre las necesidades de las mismas a nivel de mantenimiento, solicitándose ya entonces dar solución al problema de la escayola, mejorar la iluminación y sustituir el suelo de moqueta.

“Desde entonces se puso en marcha el procedimiento, pero es necesario recabar primero la autorización del arquitecto, luego pedir informes técnicos de cada cuestión, solicitar al menos tres presupuestos y todo el resto del procedimiento administrativo, que ya sabemos que es muy lento”, decía la edil, añadiendo que “tenemos todo listo a falta de un trámite, y nuestra intención era hacer una actuación conjunta para acometer todas esas mejoras”. Sin embargo, y ante el cierre de la planta superior, la actuación se va a precipitar, incluyendo el sellado de las claraboyas del techo, valorado en 5.000 euros, cambiando la escayola de la planta superior, por valor de 9.000 euros, e instalando una tarima laminada sobre la actual moqueta por 16.000 euros. Además, se sustituirá la iluminación apostando por tecnología led. En cualquier caso, puntualizaban, “la biblioteca no cerrará, sino que se actuará por fases, primero en la segunda planta y posteriormente en la primera.

Falta de personal. Lo que no cambia por el momento es la decisión de no abrir la biblioteca de La Paz este viernes por la tarde y la Miguel Hernández los sábados, tal y como adelantaba EPdV ayer, una decisión motivada por la falta de personal. Al respecto, Cebrián apuntaba que “necesitamos cubrir las dos vacantes actuales, una por jubilación y otra por una mejora de empleo, para garantizar todos los turnos”, así como que “si finalmente se lleva a cabo la ampliación de la biblioteca de La Paz, necesitaremos otras dos personas”.

Una biblioteca muy viva. Aprovechando la ocasión, el director informaba sobre las estadísticas de uso de las bibliotecas, muy superiores en Villena a las de otras poblaciones de nuestro entorno con mayor número de habitantes. Así, la Miguel Hernández sumó 89.000 visitantes en 2018, por 60.000 La Paz, con 25.084 y 24.702 préstamos respectivamente, 7.806 visitantes más que Elda, que tiene 20.000 habitantes más. En cuanto a actividades, las bibliotecas de Villena sumaron 634, 530 más que una población similar, Petrer.

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