Viéndolas pasar

El Comisario

Me contaba un amigo que ha viajado a Cuba con cierta frecuencia, que existe allí una figura cuya misión es delatar a posibles “traidores” de la revolución. La verdad es que para quienes no hemos conocido la vida bajo el manto de una dictadura, se nos hace difícil de asimilar que un vecino pueda enviarnos a la policía del régimen para encarcelarnos o algo peor.
En una democracia como la española, en pleno siglo XXI, donde el caudal de las telecomunicaciones, a ver si te enteras, es mayor que el de cualquiera de nuestros ríos, esto es algo imposible de comprender, simple y llanamente no puede suceder.

Pues vea Vd. que no es como imaginamos, ni mucho menos, porque traidores hay por todas partes, eso ya lo sabemos, pero delatores a sueldo de un gobierno que se dice demócrata es bastante más difícil de encontrar y diría que imposible en una sociedad verdaderamente avanzada como la española si no fuese porque he conocido la existencia de una figura denominada “Comisario Lingüístico” que, si los periodistas no mienten, existe en Cataluña y cobran su nómina de las arcas públicas.

Esto, que en principio sólo sucede en repúblicas bananeras, parece que ocurre a 40 minutos en avión de aquí, es decir, ahí al lado. ¿cuál es la misión de este comisario? Delatar a aquellos docentes (profesores y maestros, para entendernos) que no imparten sus clases en catalán.

Si la información difundida por diversos medios de comunicación es correcta, el gobierno catalán ha habilitado a un grupo de docentes y a algunos alumnos (estos últimos, por lo visto no cobran dinero por realizar esta misión) que deben cumplimentar un formulario, comprometiéndose a decir la verdad, donde se refleje o delate vamos, a aquellos docentes que, como decía, no dan sus clases en catalán.

Si la Constitución reconoce el castellano como lengua de España y en cada comunidad autónoma con lengua propia se compatibilizan ambas, ¿dónde queda el respeto a dicha Constitución? ¿Dónde la libertad del individuo para elegir su lengua? En general, ¿dónde queda la libertad?

Una vez más, me sorprende que los demócratas, en especial los de la izquierda progresista, no levanten la voz ante este cúmulo de órganos o figuras como el C.A.C. del que ya hablamos no hace muchas semanas y estos comisarios de los que tenemos conocimiento ahora.

Admito que si no fuese porque vivo en otra zona, porque en Villena se respira otro ambiente, estaría profundamente preocupado por el sendero que ha tomado el gobierno de esta exnación llamada España.

Y ya que hablo de Villena, de su gente, tengo que hacerme eco de algo que es completamente contrario a lo expuesto. Me refiero al excelente ambiente que un grupo de villeneros, alrededor de 50, fueron capaces trasladar a Alicante, a las instalaciones del campo de golf de El Plantío.

Allí, estos aficionados al golf villeneros dieron una lección de etiqueta, de civismo y cohesión. Fueron 50 las personas que llegaron para disputar un torneo, para conquistar un trofeo simbólico que al final se convirtió en conquistar el campo entero.

Las felicitaciones de los responsables de aquellas instalaciones, la sensación de hermandad que destilaba aquella reunión de villeneros y villeneras, llamó la atención de propios y extraños. Y no será que entre todas estas personas no las hay de ideologías opuestas, de mentalidades distintas, de distintas edades, claro que las hay pero una cosa nos une, la nobleza del corazón. Hasta el mismísimo cantante alcoyano, Francisco, que andaba por allí, miraba sonriente como diciendo: “Los de Villena sois la hostia. ¡Viva la madre que os parió!”

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