Salud

El uso de fármacos veterinarios, fundamental para la seguridad sanitaria en la ganadería

El uso de fármacos para ganadería tiene múltiples beneficios, tanto para los animales como para los productores y los consumidores

La ganadería es una actividad económica de gran importancia, que contribuye a la producción de alimentos de origen animal, como la carne, la leche, los huevos, etc., así como a la generación de empleo y riqueza en el medio rural.

Sin embargo, la ganadería también implica una serie de riesgos sanitarios, tanto para los animales como para las personas, que pueden derivar en enfermedades, pérdidas económicas y problemas ambientales. Por ello, es fundamental garantizar la seguridad sanitaria en la ganadería, mediante el uso adecuado y responsable de ciertos fármacos veterinarios.

Los fármacos veterinarios son sustancias químicas que se utilizan para prevenir, diagnosticar o tratar las enfermedades de los animales, o para mejorar sus condiciones fisiológicas o de producción. Existen diferentes tipos de fármacos veterinarios, según su finalidad, su composición, su forma de administración o su espectro de acción. Algunos ejemplos son los antibióticos, los antiparasitarios, los antiinflamatorios, los anestésicos, los vacunas, los hormonales, etc.

Beneficios del uso de fármacos veterinarios en la ganadería

El uso de fármacos para ganadería tiene múltiples beneficios, tanto para los animales como para los productores y los consumidores. Algunos de estos beneficios son:

  • Mejora la salud y el bienestar animal, al prevenir o curar las enfermedades que pueden afectar a los animales, como las infecciones bacterianas, las parasitosis, las inflamaciones, los dolores, etc., y que pueden causar sufrimiento, estrés, deterioro o muerte.
  • Aumenta el rendimiento productivo y económico, al evitar las pérdidas derivadas de la disminución de la calidad o la cantidad de los productos de origen animal, como la carne, la leche, los huevos, etc., o de la reducción de la capacidad reproductiva o de crecimiento de los animales.
  • Mejora la seguridad alimentaria y la salud pública, al evitar la transmisión de enfermedades zoonóticas, es decir, que se pueden contagiar de los animales a las personas, como la salmonelosis, la brucelosis, la tuberculosis, etc., o la presencia de residuos de fármacos en los alimentos, que pueden suponer un riesgo para la salud humana o generar resistencias a los antibióticos.
  • Tiene beneficios para la sostenibilidad ambiental, al reducir el impacto negativo de la ganadería sobre el medio ambiente, al evitar la contaminación del suelo, el agua o el aire por los residuos de fármacos o por las enfermedades de los animales, que pueden afectar a la biodiversidad o a la salud de otros seres vivos.

Recomendaciones para el uso de fármacos veterinarios en la ganadería

El uso de fármacos veterinarios en la ganadería debe realizarse de forma racional y responsable, siguiendo unas recomendaciones básicas, que son:

  • Realizar un diagnóstico previo, mediante la observación clínica o los análisis de laboratorio, para determinar la causa, el tipo y el grado de la enfermedad de los animales, y así elegir el fármaco más adecuado y la dosis correcta.
  • Seguir las indicaciones del fabricante y del veterinario, respetando la vía de administración, la frecuencia, la duración y los días de retiro del fármaco, para garantizar su eficacia y seguridad.
  • Rotar o combinar los fármacos de diferente familia o mecanismo de acción, para evitar la aparición de resistencia de los microorganismos, que disminuye la eficacia de los fármacos y dificulta su control.
  • Combinar el uso de fármacos con otras medidas de prevención, como la higiene, la alimentación, la vacunación, el manejo y la bioseguridad de los animales, para reducir la exposición y la transmisión de las enfermedades.

En conclusión, el uso de fármacos veterinarios en la ganadería es una práctica necesaria y beneficiosa, que puede mejorar la seguridad sanitaria en la ganadería, al prevenir o tratar las enfermedades de los animales, que afectan a su salud y a su rendimiento, y que pueden suponer un peligro para la salud humana y el medio ambiente. Sin embargo, su uso debe realizarse de forma adecuada y responsable, siguiendo unas pautas de diagnóstico, tratamiento y prevención, que aseguren su eficacia y seguridad, y que eviten la aparición de resistencia de los microorganismos. De esta forma, se podrá mejorar la calidad y la rentabilidad de la ganadería, y contribuir a la producción de alimentos sanos y sostenibles.

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