Haré todo lo posible
Mi relato no será tan bello como debiera, pero haré todo lo posible para que sea verdadero
El primer capítulo de Trafalgar de Benito Pérez Galdós, el narrador, Gabriel de Araceli, lo cierra con un sincero lamento autocrítico más un loable compromiso: Mi relato no será tan bello como debiera, pero haré todo lo posible para que sea verdadero.
La confesión de Gabriel de Araceli, palabra dada afrontando la narración de la primera serie de los Episodios Nacionales –salvo el de Gerona– ha sido, es y habrá de seguir siendo faro al enfrentarnos a la tarea de escribir, sobre todo cuando media historiar.
Porque si la creación literaria casa bien con la fantasía e incluso con la irrealidad alimentándose de la imaginación, la Historia exige verdad, objetividad presupuesta, compromiso de no tergiversar, afán por conocer nos guste o no nos guste lo que pasó; todo con la mayor precisión del momento, de sus posibles causas, de sus razones o porqués, de sus consecuencias, de sus escenarios, de sus protagonistas.
Por esto, la cita es faro, blasón en mi escritorio, escritorio/lloratorio porque anhelo siempre la belleza, siempre insatisfecha, siempre esquiva. La belleza y, cuando media el historiar, la responsabilidad de acercarme lo más posible a la verdad.
Y si la verdad fuera con belleza… ¡Miel! ¡Miel si fuera! Que no se apague entonces, ni nunca, la voz galdosiana. Porque sí, porque haré todo lo posible.

