Vida de perros

Imbéciles a los pies de los caballos

Solo nos queda pensar que somos imbéciles. También que no podemos hacer nada

Nos ocurre en ocasiones que al oír hablar de algo volvemos a toparnos con ese mismo asunto durante los siguientes días o semanas. Así me ha ocurrido a mí con el tema de la banca, más concretamente con Bankia. Un banco de nueva generación cuyas irregularidades comenzaron mucho antes de que el exministro de Economía y Vicepresidente del Gobierno de Aznar, Rodrigo Rato, hiciera sonar la campanita que anunciaba su entrada en el IBEX35. Irregularidades que al fin consiguieron que el director gerente del FMI, director de Caja Madrid y director de Bankia, entrara en la prisión de Soto del Real en octubre de 2018 por apropiación indebida, en el caso de las tarjetas Black.

Pero no es de Rato de quien he escuchado hablar últimamente, sino de Bankia. Y es que somos muchas las pobres almas las que sin consulta previa vimos cómo nuestra cartilla de la caja de ahorros cambió de color; cómo nuestros acuerdos con una caja de ahorros pasaban a ser acuerdos con una entidad bancaria. Y yo no sé ustedes, queridas personas, pero yo sí comencé a sentir el frío en el trato, la reducción de servicios y el exceso de documentación requerida. Todo apuntaba a que éramos usted y yo quienes habíamos hecho quebrar la economía mediante alguna táctica delictiva. Pero ni usted ni yo robamos, ni engañamos, ni pusimos condiciones abusivas.

Tras los 23.465 millones de euros de rescate a costa de pensiones y gasto en bienestar social, leemos el veintinueve de abril en TVE que Bankia gana 205 millones en el primer trimestre de 2019. ¿”Gana” significa que una vez pagado todo nos quedan 205 millones de beneficio? Eso podría suponer que faltan 28 años para que Bankia se ponga al día con el dinero de todas y todos. Pero no es así, no tengo grandes conocimientos de economía, pero sé que no será así.

Últimamente, decía, he escuchado unas cuantas cosas sobre Bankia: excesos en los cobros por ciertos servicios, excesos en los requerimientos de documentación, cargos internos capaces de poner tu cuenta al descubierto (no puedes comprar un pantalón si supera el montante de tu cuenta, pero sí puedes contratar una tarjeta de débito con Bankia puesto que con tal de realizar la venta generan un descubierto en tu cuenta).

Los gobiernos actuales nos han dejado a los pies de los caballos, caballos pagados por la ciudadanía, igual que los sueldos de los gobiernos actuales. Así que solo nos queda pensar que somos imbéciles. También pensar que no podemos hacer nada. Salvo agotar los libros de quejas, presentarlos allá donde podamos, hacer patentes todos estos abusos. Al final, pienso, no queremos malvivir en un país que solo premia a las clases privilegiadas.

Pd. Pero no crean, no se libra ninguno: banca que trata a entidades sin ánimo de lucro como si fueran empresas, banca que cobra comisiones por recuento de moneda pequeña, banca que atiende solo tal día o a tales horas…

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