Tenis

Nadal le regala una lección de tenis a Alcaraz en su 18 cumpleaños

Rafa Nadal jugó a un nivel altísimo, sin dar opción al tenista de Equelite, que cayó por 6-1 y 6-2

Cantando el “Cumpleaños feliz”. Así ha recibido el público restringido de la pista Manolo Santana, unas 2.000 personas, a Carlos Alcaraz, que cumplía 18 años, antes de que el pupilo de Juan Carlos Ferrero, la gran esperanza del tenis español, se enfrentara por primera vez a su ídolo, Rafa Nadal.

Para Alcaraz, este partido en la central del Mutua Madrid Open ya era un gran regalo, aunque el presente con el que le obsequió el balear fue una dura lección de tenis. El número dos del mundo no suele andarse con miramientos cuando se enfrenta a tenistas tan jóvenes y jugó con todo el respeto del mundo hacia su oponente, con todas sus armas, al máximo de su potencial. De ahí la contundencia del resultado: 6-1 y 6-2 en 77 minutos.

Mal hubiera hecho Nadal, casi 17 años mayor con 34, en no trasmitirle a Alcaraz los valores que siempre defiende, entre los que está la entrega total, sin excusas, sin que importe la edad ni la categoría del rival. Así jugó Rafa. Y eso que el encuentro empezó con un punto de break a favor de Carlos. No lo convirtió y partir de ahí le pasó por encima un vendaval. Con 30-15 en el tercer juego, en uno de los mejores intercambios con dejadas y globos, el chico se hizo daño en el esternón al hacer al intentar alcanzar la pelota por alto. Nadal paró el partido al verle dolido y los fisios del torneo le atendieron.

Al volver a la pista perdió diez puntos seguidos. Estaba muy tenso, nervioso, no era para menos. Casi no le llegaba el aire a los pulmones, por lo que tenía que respirar hondo de vez en cuando. Se libró del rosco más por misericordia del cinco veces campeón del Masters 1000 español que por sus méritos.

Pasado el trance, en la segunda manga Alcaraz se soltó un poquito más y se dio el gustazo de ganarle, sí, ganarle un resto al manacorí con todas las de la ley. Se notó así por la furiosa respuesta de este, con un contrabreak en blanco. No estaba para bromas ni concesiones y no aflojó en ningún momento ni la potencia de sus golpes ni el ritmo.

Nadie esperaba una sorpresa, ni probablemente un duelo más disputado. Se trataba de disfrutar de un momento que puede ser histórico si Alcaraz, que apunta alto y va para estrella, lo confirma en el futuro. Entonces se podrá recordar, como anécdota, la paliza que le dio Nadal la primera vez que se enfrentaron. Y es que hablamos de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, nada comparable a lo que se encontró el ganador de 20 Grand Slams cuando ganaba en sus años mozos a Moyá o Ferrero, que vivieron el partido de este miércoles muy cerca, en los palcos de los equipos.

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