Vida de perros

¡Qué te calles!

Iba a empezar esta columna en tono de “Cartas al director”, pero como el director no me va a hacer ni caso –el típico problema de conocerse, ya saben– he decidido cambiar el tono. En el fondo viene a ser lo mismo: no será una queja al director, faltaría más, sino una queja a nuestro joven concejal de Seguridad Ciudadana (o Policía, como prefieran) el señor Pedro Miguel Agredas, ya que él es el responsable final en este asunto. Y quisiera comenzar con una pregunta: Pedro Miguel, ¿qué ha pasado en los pubs de Villena este fin de semana?
Resultó el viernes por la noche, cuando como cualquier hijo de vecino tomaba un batido de vainilla en un conocido local del centro, que llegaron tres policías municipales alrededor de las tres y media de la mañana. Uno de los policías indicó con un pequeño pero claro gesto a mi compañero de barra –el camarero– que saliera a la calle. Yo, a sabiendas de que en tales circunstancias uno prefiere estar acompañado, salí del local con premura. Fue entonces cuando aludiendo a una ley promulgada hace un par de años por la Generalitat, la autoridad nos instó a encender las luces del local, a apagar la música y a tener a la clientela en la calle antes de las cuatro de la mañana. Ante tan inesperada medida no pude más que decir: “Yo creo…” A lo que uno de los policías replicó inmediatamente: “Cállate”. Estupefacto no pude más que responder: “Conocemos tal ley, pero en la reunión mantenida con el entonces alcalde Vicente Rodes…”, “¡Qué te calles!”–inquirió la autoridad, haciendo caso omiso a mi razonamiento. Pueden imaginar cómo me sentí en aquel momento y cómo reaccioné ante aquella frase: callándome. Hasta el momento semejante tono no lo había escuchado referido a mi persona desde el día en que abandoné los Salesianos.

Pero dejando a un lado la falta de educación de esta persona –de lo contrario sería capaz de ponerme muy pesado asegurando que jamás policía municipal, guardia civil o policía nacional se había referido a mí tuteándome, sino que siempre me han tratado con amabilidad y respeto–, quisiera que alguien me informara acerca de dicha intervención policial. Puesto que ciertamente la ley obliga a los locales de ocio a encender luces y apagar música llegadas las tres y media de la mañana, teniendo vacío el local a las cuatro, no es menos cierto que los ayuntamientos tienen potestad de alargar dicho horario: esto fue lo que se acordó en la reunión mantenida entre los dueños de los locales de ocio y la alcaldía a la que hacía referencia en el anterior párrafo.

Y aunque esta columna tiene como fin solicitar alguna explicación ante la intervención policial en todos los locales de ocio nocturno de nuestra ciudad, que no concierne únicamente a la noche del viernes pasado sino que parece ser una medida de cara al futuro, no me gustaría cerrarla sin realizar antes una reflexión: si acortamos el horario de los locales nocturnos, ¿se provocará en los jóvenes una búsqueda de tal ocio en localidades cercanas a Villena? ¿No repercutirá esto también en los restaurantes, por ejemplo, de la Villena, ya que el personal optará por salir a una hora menos tardía de la ciudad? ¿No estamos cerrando estas viejas alternativas mientras continuamos sin proponer nuevas ideas? ¿No es mejor que nuestros jóvenes tengan alternativas nocturnas cerca de sus casas cuando quieren salir un viernes o un sábado por la noche? Y por último, ¿no es mejor hacer una advertencia sobre una decisión tomada que abordar local a local a las tres y media de la mañana provocando incertidumbre y rumores que no benefician a nadie?

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