El Volapié

Tercera categoría

El Alcalde de Villena no tiene dudas sobre que votará en contra –junto con todos los ediles de Los Verdes– de que se celebre la tradicional corrida de toros del día 7. Él se opone a los espectáculos cruentos y considera –yo también lo considero– que no ha cambiado de posición, y no va a permitir que con dinero público se financie este espectáculo taurino.
El Alcalde de Villena permitirá que cada concejal vote en conciencia y libertad porque está convencido –yo también lo estoy– de que esto no supondrá una crisis de gobierno, como algunas facciones interesadas están queriendo que suceda.

El Alcalde de Villena cree que la Plaza de Toros ha sido construida con graves carencias que dificultan seriamente la celebración de otras actividades como conciertos de música o eventos deportivos, e incluso tiene serias dudas con respecto a que la plaza cumpla el reglamento para la celebración de corridas de toros. Opino como él.

Espero que nadie piense con esto que estoy urdiendo, tramando y maquinando mi ingreso en Los Verdes de Europa, pero va siendo hora de que los aficionados a los toros pongamos nuestro granito de arena en esta odisea de tratar los toros con criterios objetivamente taurinos. Además, porque el Alcalde de Villena no se anda por los Cerros de Úbeda a pesar de su templanza.

Efectivamente, el Monumento Multifuncional la Plaza se haya inscrito en la Consellería de Gobernación como Plaza de Toros de Tercera Categoría, y lo apostillo para que no lo duden aquellos que temen que su calificación administrativa pudiese haber sido la de Plaza de Toros de carácter no permanente.

Por un lado esto significa que legalmente cumple con lo dispuesto en el Reglamento Taurino. Por el otro se aprecia la paradoja de que no cuenta con las instalaciones que exige el citado reglamento, una norma que no busca aliarse con Los Verdes para jorobar la corrida del día 7, sino velar por los intereses de los aficionados y la integridad del espectáculo.

Todos los aficionados queremos que haya toros el día 7, pero antes de sacar la entrada tenemos derecho a conocer la respuesta al menos de estas dos preguntas: Primera: ¿La plaza reúne las condiciones necesarias para que el desembarque de los toros pueda hacerse al menos con 24 horas de antelación? Segunda: ¿Existen garantías para que el sorteo y el apartado de las reses pueda ser público?

Si ambas respuestas son afirmativas, ya podemos irnos tranquilos a tomar una caña de Mahou y una de rabo de toro, pero si las respuestas fuesen negativas se derivaría de ellas una serie de cuestiones metafísicas del tipo: ¿cómo es posible que esto no pueda hacerse en un coso recién estrenado? O ¿por qué narices se derribaron los patios y los corrales? ¿Es que estas dependencias estuvieron al margen de esa suscripción popular con la que se construyó la antigua plaza? (según sostienen falsa e interesadamente algunos políticos y simpatizantes).

En fin, que haya fiesta y que se respete a los que pagan la fiesta.

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