Sucesos

Un preso agrede con lejía a una enfermera de la cárcel de Villena

Posteriormente, el reo atacó a los funcionarios que lo trasladaban a otra celda

La asamblea de Villena del Sindicato de Trabajadores Penitenciarios “TAMPM” tiene el deber de comunicar los graves incidentes ocurridos el pasado domingo 12 de diciembre.

Los hechos se produjeron en el Departamento de Aislamiento del Centro Penitenciario de Alicante II, en Villena, donde residen los primeros grados, reclusos con alto perfil de peligrosidad y con incapacidad de seguir un régimen ordinario de vida en prisión.

Un recluso clasificado como Primer Grado en la modalidad más restrictiva (artículo 91.3), al que debía ser suministrada la medicación con control directo en su celda, es decir, comprobando que realmente toma la medicación prescrita y pautada, trató de burlar el control de la enfermera para retener la medicación (práctica habitual en una institución altamente medicalizada, donde las pastillas se convierten a menudo en substancias susceptibles de tráfico e intercambio). Ante la evidencia, la enfermera de forma muy profesional exigió la toma de la medicación, ante lo cual el interno trató de agredirla, no lográndolo por la barrera de contención que proporcionan los barrotes de la contrapuerta de la celda, ante lo cual, lanzó un cubo de agua con lejía impactando de lleno en la profesional sanitaria, que, afortunadamente no sufrió lesiones.

La Sanidad Penitenciaria está en absoluto estado de desahucio en toda España, pendiente de la transferencia a las Comunidades Autónomas desde 2003, con profesionales sobrecargados de trabajo e infra retribuidos. Villena no es una excepción, con una única medico a tiempo completo en plantilla, y con las enfermeras y auxiliares con una sobrecarga de trabajo descomunal. A ello se suma el caos provocado por la pandemia del COVID-19, teniendo en la actualidad varios internos positivos y 3 módulos confinados.

Ante este panorama, se está ensayando la telemedicina por horas. Este tipo de intervención en un medio tan altamente específico como el penitenciario, hace que se tomen medidas que no son las más adecuadas para este medio. Así, el pasado domingo, tras agredir a la enfermera, se acordó por el Jefe de Servicios el aislamiento provisional del interno agresor, pero, en un sistema tan garantista como el penitenciario español, el médico debe dar el visto bueno a este tipo de actuaciones.

A través de telemedicina, se indicó que el interno debía pasar a una celda con acompañamiento. Esto provocó que el interno tuviese que ser trasladado, momento que el interno aprovechó para atacar a los funcionarios que lo acompañaban, hiriendo con heridas de diversa gravedad al Jefe de Servicios, que recibió un fuerte golpe en la cabeza.


Macabra rutina

Desgraciadamente los incidentes no cesan en el Aislamiento de Villena, convirtiéndose en una macabra rutina. Internos muy peligrosos que, por tener incompatibilidades entre ellos, o para salvaguardar su propia integridad, se reparten por un Departamento de régimen cerrado pequeño y obsoleto, sometiendo a los profesionales penitenciarios a una prueba continua de estrés.

Desde TAMPM seguimos solicitando la condición de agentes de autoridad para todos los trabajadores penitenciarios, mayores medios de seguridad y protección, más personal y una reducción en el número de presos de alta peligrosidad, de acuerdo con los estándares de capacidad y seguridad del Departamento de Aislamiento de Villena, así como una solución para el lamentable estado en que se encuentra la Sanidad Penitenciaria, que se traduce en un pésimo servicio de salud para la población reclusa, así como una brecha de seguridad para todo el sistema.

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