Estación de Cercanías

Verdades a medias (2ª parte)

Azud de la Marquesa, desembocadura del Júcar en Cullera, la otra cara de la moneda. Ésta es la toma propuesta, yo diría impuesta –pero cada uno juega como quiere con las palabras– por el PSOE cuando entra en el gobierno, saltándose a la torera todo el trabajo realizado hasta ese momento. Ya les dije que me parecía inaudito, pero ahí está.
Desde este punto las aguas del río presentan peor calidad, bueno… tan mala que no es apta para el consumo humano, pero sí para regar, o por lo menos eso dicen. No piensen que no he leído los informes que hizo públicos la organización Xúquer Viu, informes que me dejaron, todo hay que decirlo, el estómago revuelto. Según esta asociación, de la cual no desconfío, a su paso por dos localidades cercanas el río recoge aguas residuales con altos contenidos en pesticidas, tema que desde Aguas del Júcar se espera solucionar creando depuradoras que prevén para el 2009 cuando el trasvase que ejecutará en 2008, nuevo misterio de fechas. Dicen también que da pena ver el cauce a su llegada al mar, corchos, plásticos, escombros vertidos en sus laderas, un nuevo color de las aguas en gris y un tufillo nada agradable. Lo dicho: los sentidos implicados en pie de guerra después de leer. Pero desde aquí se asegura, en teoría, la cantidad de 80hm3 para el trasvase. Tuberías llenas. Cantidad.

Una, que es muy curiosa y no se cree casi nada de lo que no ve, no conformándose con los informes de una sola organización ecologista, hizo sus investigaciones y mira tú por donde, que me doy de bruces con un artículo de Ecologistas en Acción que aplaude la decisión del gobierno, pues garantiza el trasvase de sobrantes y asegura el agua para los regantes tradicionales del Júcar, impulsa por obligación de trazado la realización de depuradoras que frenen los vertidos incontrolados y, lo que es más importante para mí, defiende la adecuación del agua para el uso que el Ministerio de Medio Ambiente exige, el regadío. Lo mismo dice un reciente informe presentado por 10 expertos de la Universidad de Alicante, que avalan esta agua para la misma labor. ¿Acaso no es regar lo que quieren los agricultores alicantinos? Sí, seguramente los agricultores sí.

Pero este juego no es sólo de agricultores. La cuestión técnica del “desde dónde” se ha envenenado con enfrentamientos políticos, intereses de particulares especuladores de agua y, estoy convencida, presiones de grandes urbanizadores que ven cómo sus monstruosos proyectos de cemento, devoradores de monte y mar, se ven afectados por esta nueva propuesta, y vierten su basura a la opinión pública anteponiendo las urnas y el dinero, como siempre, sobre las necesidades.

Si como el Sr. Martínez alega en algunas de sus declaraciones, aquí sólo están primando intereses de partidos, ¿qué partido con un poco de cordura política va a permitir envenenar a su ciudadanía? ¿Qué gran empresa hortofrutícola va a consentir que su trabajo diario se escape por el desagüe de unos riegos tóxicos y peligrosos sin tomar cartas en el asunto?

Continúen así. Ya queda menos para las próximas elecciones, y si hay cambios en la Moncloa volveremos a empezar de nuevo. Las decisiones políticas serán contrarias a las actuales, y nada habrá servido, ni estudios, ni posturas, ni necesidades tan acuciantes como es en este caso el agua. ¿Saben lo único que me ha quedado claro? Que por mucho disfraz que le pongan, lo que esconde en sus tripas el “Caballo de Troya” de esta lucha es lo de siempre: intereses y turbios asuntos que siguen siendo el dique donde se estrella el preciado elemento que nunca llega.

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