Vida de perros

¿Vibra o Tiembla?

No es cosa de buscar culpables. Ni de repartir culpas. Será simplemente necesario hacer las cosas bien hechas. Ni los grupos deben esperar a que el Ayuntamiento o la Diputación les prepare un concurso o una promoción —me sumo a la tímida lanza rota por el Sr. Montilla durante la rueda de prensa de la entrega de premios del Vibra 2004: “es necesaria la unión de los grupos de Villena, pues deben organizarse y plantear al ayuntamiento un proyecto común”—. Ni los responsables de Juventud —o Cultura— tienen que preparar actividades que parecen únicamente llenar el expediente.
Y si ya pasamos por el Rock de Aquí y demás artilugios hasta llegar al Musicante, ahora es el turno del Vibra. Aunque desde su nacimiento se insistiera en que el concurso Vibra, inscrito en el proyecto Sónica, dependiente de la Concejalía de Juventud, era una versión mejorada del proyecto musicante, fruto de las Concejalías de Juventud e Infoville del anterior equipo de gobierno, todo parece indicar lo contrario puesto que con el cambio de nombre no sólo se perdieron dos años de antigüedad y promoción. El concurso Vibra tiene como finalidad: la recuperación de la música en directo, el apoyo a los grupos locales y noveles, la promoción de las iniciativas de carácter musical, la creación de un grupo de trabajo con representantes de diferentes grupos locales y la búsqueda de nuevos espacios en la ciudad para la música, la interpretación y la difusión de la ambas; aunque apenas podamos atisbar estos objetivos en la realidad de Villena. En nuestra ciudad podemos ver un interés continuado por la música: conciertos en la Casa de Cultura y en bares privados, conciertos mensuales del Club de Jazz, conciertos organizados por los mismos interesados para su promoción y en busca de ayuda para la grabación y mezcla de sus temas, entre otras iniciativas.

Vibra, grosso modo, es la solución e intervención sociocultural —hablamos de igual modo del demandado Ocio Juvenil— que responde a esta demanda. Igualando a su antecesor en número de maquetas, diecisiete, y organizando un concierto en el Patio Festero en el que se otorgaron cuatro premios, uno de ellos al mejor directo. Y aunque Vibra no ofreciera la grabación de un vídeo promocional y algún otro detalle por el que sí apostara Musicante, permitía a los “mejores grupos” obtener una ayuda que podríamos tomar en forma de “caché” para que el grupo dispusiera como mejor le pareciera: compra de instrumentos, grabación o cualquier otra idea remota que se les antojara.

Cuando el pasado 23 de diciembre se presentó la nueva edición del concurso Vibra, fuimos muchos los que no vimos acertado el filtro que se aplicó en esta convocatoria. La apuesta consistió en limitar los estilos musicales que podrían participar. De modo que al crear la Edición Flamenco, quedaban fuera de concurso todas aquellas formaciones que no trabajaran este estilo dentro de su propuesta. Si pensamos que la anterior edición era abierta y con un fin definido de promoción de grupos y de participación, esto no supone más que pérdidas. A todas luces, tras un breve repaso a la concurrencia en las convocatorias anteriores, podíamos presuponer el fracaso. Si a esto sumamos la irregularidad en los plazos que suelen sufrir misteriosamente algunos concursos, nos encontramos con una fase final en octubre, mucho menos propicia que durante el verano, pero eso sí, en la que podremos complacernos con la presencia de Asulito, como grupo visitante, y de los locales Raúl y Tomson (Al-Kamarun), que “actuarán en directo y por los premios de esta edición Vibra durante el próximo mes de octubre”.

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