Abandonad toda esperanza

Folletines de última generación

Abandonad toda esperanza, salmo 8º
Discutía el otro día con amigos de esos con los que apetece discutir, y decía uno, no sé si llevado por el ansia de polemizar o por los efectos del zumo de cebada, que las series televisivas solían ser "películas alargadas". Argumenté que por esa regla de tres las películas podrían ser "series de televisión resumidas". No hay nada como contestar a una tontería con otra más grande. Pero creo que no puede dudarse que algunos de los mejores productos audiovisuales de los últimos tiempos pueden encontrarse en la pequeña pantalla y no en la grande.

Las series tienen leyes distintas del cine. Son, a la novela, como esos folletines que se publicaban por entregas en la prensa del XIX, de los que algunos son considerados hoy clásicos y se publican en un solo volumen. No olvidemos que muchas obras maestras de Dickens vieron así la luz.

Las series, bien es cierto, pueden ser irregulares, pero también permiten desarrollar tramas muy extensas y enriquecer algunos personajes como muy pocas veces puede hacerse en un largometraje de dos horas. Ir al cine es un espectáculo total. Ver tu serie favorita en casa se convierte en una extraña liturgia algo masoquista, mezcla de placer y frustración. Ya se sabe: el consabido "Continuará..."

Todavía recuerdo cuando las series de calidad eran pocas y escasamente arriesgadas, siguiendo fórmulas conocidas de probada eficacia. Tuvo que llegar Twin Peaks para cambiar -poco, tampoco nos engañemos- el panorama, y convertirse hoy en una serie de culto. Pero en la actualidad, con productoras especializadas en el género, la proliferación de plataformas digitales con canales temáticos, y el interés generado por la información masiva vía Internet, los adictos a estos folletines modernos nos vemos desbordados por la cantidad de series de calidad que obligan a fidelizarnos frente a la a veces mal llamada (aunque se ha ganado la mala fama a pulso) "caja tonta".

Tras la desaparición de Expediente X, los amantes del thriller tienen en Alias, CSI, Perdidos o la trepidante 24 una cita ineludible. Los Soprano no tiene nada que envidiar al mejor cine mafioso de Coppola o Scorsese. Si se busca la tragicomedia, A dos metros bajo tierra, Mujeres desesperadas y la desternillante Seinfeld son citas imprescindibles. Por no hablar de miniseries como la bélica Hermanos de sangre o la fantástica Abducidos, ambas producidas por Steven Spielberg.

Lo que ya es otro asunto son las condiciones de emisión: a los cortes publicitarios hay que añadir el nulo respeto por el formato panorámico, las horas intempestivas en la programación de las series más interesantes... y que algunas ni siquiera se estrenen o lo hagan de tapadillo, sin apenas publicidad y manteniéndose escaso tiempo. Pero siempre nos quedará el DVD: las arriba mencionadas ya están o estarán editadas. Háganse con alguna y véanla a su ritmo, más acelerado o sosegado según les pida el cuerpo.

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