El Volapié

La espada de Damocles

Timeo de Taormina fue un historiador griego siciliano que entre los siglos cuarto y tercero antes de nuestra era se puso a escribir la Historia de Sicilia. En esta narración nos dejó referida la parábola sobre la espada que encima de su cabeza descubrió el cortesano Damocles cuando intercambió por un día su estatus por el trono del Rey Dionisio el Viejo de Siracusa.
Puede que el filo de aquella espada no fuese figurado y que el sutil hilo del que pendía el acero nunca se quebrase, pero en la actualidad es frecuente que virtuales espadas de Damocles se precipiten sobre nuestras cabezas.

Gobernar es una tarea compleja porque se llega al gobierno desde una opción partidista y se debe gobernar pensando en el interés general que conforman los votantes y los no votantes de dicha opción de gobierno. Mucho más cuando se gobierna en minoría.

El alcalde Esquembre es una persona que cae en gracia a muchísimas de las personas que no lo hemos votado. Entre otras cosas cae bien porque es auténtico y original, un tipo genuino cuando llega al Ayuntamiento con su bici y con su peculiar atuendo, como ha hecho siempre y como debería continuar sin olvidarse de que en la Alcaldía está de paso, porque tan natural será que pierda como que gane las próximas elecciones, que es lo que pasa en las democracias.

Hasta la fecha las únicas impresiones que he cambiado con él han girado en torno a los asuntos taurinos de Villena y cuando se está con él cara a cara transmite una profunda sensación natural de calma y seguridad, sin alardes y sin aspavientos. Esquembre se explica de un modo sereno, directo y sincero, sin ofrecer falsas esperanzas y diciendo que no cuando tiene que decir que no.

Estos peculiares asuntos taurinos villenenses estuvieron a punto de poner sobre su cabeza un estoque de templada muerte porque los que se creen la Guardia Pretoriana del taurinismo local estaban prestos a lanzarse sobre el morrillo del Alcalde tan pronto como autorizase la corrida de toros en virtud de que estaría rompiendo su código ético antitaurino.

Por otro lado, los antitaurinos más hostiles e intolerantes estaban al acecho ante la posibilidad de que el Alcalde hiciese lo más mínimo en pro de la corrida de toros, por aquello que desde el poder deberían evitar el bárbaro espectáculo.

Sin embargo, la primera autoridad local ha podido mantener sus convicciones, los aficionados tendremos festejo, en la plaza se está actuando para solucionar el problema de los corrales y como era costumbre volveremos a tener un cartel de lujo en la extraordinaria corrida de fiestas, merced a la buena gestión del edil Juan Carlos Pedrosa. A cada uno lo suyo.

Mirándolo desde una perspectiva caballera, este gobierno está ofreciendo muestras interesantes y dando paso a que en nuestra ciudad pueda haber toros cuando corresponda con total naturalidad. Con la misma naturalidad habrá que aceptarlo cuando las circunstancias lo impidan, siempre y cuando estas circunstancias no se deban a un veto político.

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